LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Page 127
dominicanos lo del nuevo amor de su vida y lo feliz que era.
Mis hermanas: jamás hagan eso. Es tan inteligente como
decirle al juez que está a punto de juzgarlas que en algún
momento de la vida le metieron el dedo a su madre. El dealer
del Fiat siempre tan amable, tan decoroso, le lanzó una
botella de whisky, gritando, ¡Cómo me va a hacer feliz una
mona tan estúpida y apestosa! Estaban en su apartamento en
el malecón —por lo menos te enseñó su casa, diría
Constantina con sarcasmo— y, de haber sido mejor su brazo
derecho, Beli habría terminado en el piso, quizá violada y
muerta, pero su fastball solo la rozó y luego fue su turno en el
montículo. Acabó con él con cuatro golpes a la cabeza, todos
con la misma botella de whisky que él le había tirado. Cinco
minutos más tarde, jadeando y descalza en un taxi, la Policía
Secreta la detuvo después de haberla visto corriendo y fue en
ese momento que ella se dio cuenta que todavía tenía en la
mano la botella con pelos sanguinolentos en uno de sus
bordes: el pelo rubio del dealer del Fiat. (Una vez que oyeron
lo que había pasado, me dejaron ir.) En su haber,
Arquírnedes se desempeñó de una manera más madura.
(Quizá porque ella se lo dijo primero, antes de hacerse
arrogante.) Después de su confesión, ella oyó un «rui-dito»
procedente del closet donde él se ocultaba y nada más. Cinco
minutos de silencio y entonces ella susurró, Mejor me voy.
(Nunca lo volvió a ver en persona, solo en la TV, pro-
nunciando discursos. Años después se preguntaría si todavía
pensaba en ella, como ella lo hacía en él.)
¿En qué andabas?, El Gángster le preguntó la siguiente
vez que se apareció.
En nada, le dijo, rodeándole el cuello con los brazos, en
nada en absoluto.
Un mes antes de que todo explotara, El Gángster llevó a
Beli de vacaciones a sus viejos refugios en Samaná. 17 Su pri-
17. En mi primer borrador Samaná era realmente Jarabacoa, pero mi soda
Leonie, experta residente en todas las cosas domo, precisó que en Jarabacoa
no hay playas. Ríos hermosos sí, pero playas no. Leonie es también la persona
que me informó que el perrito (véanse los primeros párrafos del primer