LA MARAVILLOSA VIDA DE OSCAR WAO la maravillosa vida breve de oscar wao | Page 116
encaminar a un taxi al último de los borrachos, Beli, que no
se sentía nada cansada, le preguntó a Tina: ¿Podemos volver?
¿Adónde?
A El Hollywood.
Pero tenemos que cambiarnos de ropa.
No te preocupes, traje todo.
Y en cuestión de minutos estaba de pie junto a su mesa.
Uno de sus compañeros de cena preguntó: Hey Dionisio,
¿esta no es la jevita que te dio una pelá la semana pasá?
El papichulo asintió, sombrío.
Su compinche la miraba de arriba abajo. Espero por tu
bien que no haya regresado buscando revancha. No creo que
sobrevivas.
¿Qué tú esperas?, el papichulo preguntó, ¿la campana?
Baila conmigo. Ahora fue ella quien lo agarró y arrastró a
la pista.
Puede que él fuera un bloque denso de carne dentro del
esmoquin, pero moviéndose era un encanto. Viniste a bus-
carme, ¿no?
Sí, dijo, y solo entonces fue que se dio cuenta.
Me alegra que no mintieras. No me gustan los mentiro-
sos. Le llevó el dedo a la barbilla. ¿Cómo te llamas?
Ella sacudió la cabeza con violencia. Mi nombre es
Hypatía Belicia Cabral.
No, dijo él con la gravedad de un chulo old school. Tu
nombre es Hermosa.
EL GÁNGSTER QUE TODOS BUSCAMOS
Nunca sabremos cuánto Beli sabía sobre El Gángster. Jura
que solo le había dicho que era un hombre de negocios. Por
supuesto, lo creí. ¿Por qué no iba a creerlo?
Bueno, sin duda era un hombre de negocios, pero tam-
bién era un lacayo del trujillato, y no uno de menor impor-