i EL ASESINATO
Cuando aquella tarde de domingo alguien cerró la puerta del apartamento de Ewa , la historia de esa mujer se convirtió en un invitado molesto y extraño . En un momento y por sorpresa , todo cambió y ya nada fue como era un minuto antes .
El día había amanecido radiante y el sol inundó de luz la ciudad callada . El piso de Ewa daba al patio enorme de una manzana de edificios cerca del río . El lugar no era propiamente un barrio al uso , sino una zona de oficinas de alto nivel , frente al Palau de la Música , que cierran el fin de semana , por lo que las calles carecían del bullicio del resto de la ciudad y , por la misma razón , las noches eran siempre muy silenciosas .
Ewa vivía en una especie de isla desierta de no ser por la existencia del Bar Torero , que abría cada día de la semana y donde ella desayunaba , nunca antes de las doce , también almorzaba y , a veces , hasta cenaba . Era la clienta más popular , por simpática y bella , y se ganaba fácilmente al personal con esa habilidad innata para agradar .