oficios más antiguos de la historia de la humanidad , llega a ser inverosímil que en el presente mujeres y hombres – y viceversa – que la ejercen libremente no gocen de derechos y obligaciones . Es ésta una reflexión para generar un debate serio para el futuro , el hoy y el mañana suelen omitirla .
La prostitución , siendo una necesidad esencial para el que la consume , carece de un estatuto del trabajador para que el que la ejerce . Tampoco dispone de hojas de reclamaciones . Ni de una oficina de consumo que escuche las alegaciones del insatisfecho . Ni de un convenio regulador que la vigile . Cuestionada por una sociedad moralista que siempre mira hacia el otro lado cuando le salpica , estos trabajadores , esclavos del sexo , marginales , suelen ser invisibles para el resto que no se encuentra en el vis a vis .
Sin fariseísmos , exenta de hipocresía , la novela que firma en estas páginas Doménech es un ajuste de cuentas con el pasado , levitando la memoria y devolviendo la justicia a lo más alto de la ficción . La escena narrada en una València de finales del siglo xx , en un tiempo en el que el calendario coqueteaba con la era punto . com , basada en hechos reales , desgrana el asesinato de una mujer afincada en el Cap i Casal que ejercía la prostitución por dinero .
Amante del lujo , de la discreción , del buen hacer y de las rutinas , vendía su cuerpo a quién pudiera satisfacerla económicamente . Era una chica de compañía , trabajadora del sexo , una escort , una prostituta que murió salvajemente a manos de un hombre que quizás la amaba demasiado , traicionado por los celos .
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