LA LADRONA DE LIBROS La ladrona de libros | Page 46

Markus Zusak La ladrona de libros Se hizo una promesa: mientras Rudy Steiner y ella estuvieran vivos, jamás besaría a ese miserable y sucio Saukerl, y ese día menos que nunca. Tenía cosas más importantes de las que preocuparse. Se miró la ropa llena de barro y comentó en voz alta lo que era evidente. —Va a matarme. Por supuesto, se refería a Rosa Hubermann, también conocida como mamá, que a punto estuvo de matarla. La palabra Saumensch ocupó un lugar predominante en la bronca. La hizo picadillo. 46