LA LADRONA DE LIBROS La ladrona de libros | Page 344

Markus Zusak La ladrona de libros El recolector Ni Hans Hubermann ni Alex Steiner fueron enviados al campo de batalla. A Alex lo mandaron a Austria, a un hospital militar en las afueras de Viena. Gracias a su experiencia como sastre, le asignaron un trabajo relacionado con su profesión: carretas cargadas de uniformes, calcetines y camisas llegaban semana tras semana y él tenía que zurcirlos, aunque apenas sirvieran más que de ropa interior para los sufridos soldados que estaban en Rusia. Ironías del destino, a Hans lo enviaron primero a Stuttgart y luego a Essen. Lo destinaron a una de las posiciones menos envidiables del frente nacional: la LSE.  EXPLICACIÓN NECESARIA  LSE Luftwaffe Sondereinheit Unidad Especial de Bombardeo El trabajo en la LSE consistía en permanecer a la intemperie durante los bombardeos, apagar incendios, apuntalar paredes de edificios y rescatar a cualquiera que hubiera quedado atrapado por el ataque. Hans pronto descubrió que también existía una lectura alternativa del acrónimo. El primer día, los hombres de la unidad le explicaron que en realidad significaba Leichensammler Einheit: recolectores de cadáveres. A su llegada a la unidad, Hans se preguntó qué habrían hecho aquellos hombres para merecer ese trabajo. Lo mismo que se preguntaron ellos acerca de él. El hombre al mando, el sargento Boris Schipper, se lo preguntó en cuanto tuvo ocasión. Cuando Hans le explicó lo del pan, los judíos y el látigo, el sargento de cara redonda ahogó una risotada. —Tienes suerte de seguir vivo. —También tenía los ojos redondos y no dejaba de secárselos. O los tenía cansados, o le escocían o se le llenaban de humo y polvo—. Recuerda que aquí al enemigo no lo tienes delante. 344