mecánico y fabricante de herramientas. Stowe se había ganado una buena reputación por sus prótesis y sus amigos dentistas a menudo le pedían ayuda en los casos difíciles. En el ático de su casa instaló un laboratorio sencillo donde por las noches y los domingos realiza los encargos de sus colegas. Eddy le sugirió asociarse con él y ofreció aportar con el capital para construir un laboratorio de productos para la odontología adecuadamente equipado para servir solo a la profesión odontológica. Stowe accedió, y el W. H. Stowe and Company Dental Laboratory abrió sus puertas en 1887, publicando un folleto que en parte decía:
“ Existe un gran y cada vez mayor número de dentistas … que desean que su trabajo metálico especialmente las placas metálicas, se haga fuerTe de sus consultorios. Hay otros que así lo harían si se les asegurara un trabajo de primera calidad, que es el servicio que pretendemos dar. Esto, como sin duda ha comprendido ya, constituye un“ nuevo enfoque” en odontología, ya que nadie ha intentado hacer un negocio como el que nosotros proponemos y pretendemos que, teniendo todas l herramientas y con los mejores trabajadores que puedan conseguirse bajo la supervisión personal de un mecánico dentista con muchos años de experiencia, podemos hacer este trabajo( la parte mecánica) mejor que aquellos que tienen que dedicar la mayor parte de su tiempo a otras ramas de la profesión … usted se convencerá de que le resultara mejor mandarnos cualquier trabajo … que su práctica requiere, que intentarlo hacer usted mismo antes y después de las horas de consulta, privandose por lo tanto del descanso y el recreo que necesita para realizar el trabajo con sus pacientes lo mejor posible”.
El suyo era un proyecto ambicioso y la mayor parte de las dificultades no era la ausencia de los“ trabajadores” prometidos en el folleto( Stowe dejó su consultorio y dedicó los siguientes 20 años a la formación de técnicos lo que hizo con gran éxito). Al cabo de 15 años W. H. Stowe y Compañía tuvo que construir un laboratorio nuevo más grande, el mejor, y poner una sucursal en la ciudad de Nueva York, tanto había prosperado.
20