LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 977

992 XIMENA RONCAL VATTUONE Tampoco causa sorpresa el énfasis en la apertura de capitales y en las transacciones financieras, las cuales se vieron impulsadas fundamental- mente por los avances tecnológicos de esa época. Estados Unidos, a través del ALCA, se propuso abrir nuevos mercados para beneficiar a sus empresa­ rios y a sus empresas transnacionales. La desregulación financiera promo- vió la apertura de la cuenta de capital que priorizó al capital especulativo en un marco regulatorio que fue cada vez más incapaz de responder a los intereses nacionales, y acrecentó de manera extraordinaria las ganancias del capital extranjero. Otro tema conflictivo, que a diferencia de los anteriores no está referido a algún tema de negociación en particular sino que más bien los atraviesa a todos, es el del “Trato Especial y Diferenciado” (TED). Se supone que en el ALCA lo referido al TED se incluía a través del Comité de “Economías más pequeñas”, y que para ese fin se creó el “Programa de Cooperación Hemis- férica”, pero lo cierto es que del lado estadounidense hay una evidente falta de disposición para tratar seriamente el tema (reproduciéndose en ese sen- tido lo ocurrido con México en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte), y ello a pesar de las enormes disparidades que están presentes entre los países del ALCA (Jaime Estay, 2005). En lo referente a la agricultura, la política proteccionista y de elevados subsidios de ese país en materia agrícola representaba un daño sobre los pre- cios de los productos exportados por los países de ALC, efecto que se vería afectado no sólo en el mercado externo sino también en sus mercados domésticos. Al respecto, Preciado y Hernández señalaban: Estados Unidos sigue restringiendo su mercado a los productos más compe- titivos […] mantiene los millonarios subsidios a sus agricultores, que en la práctica constituyen una práctica desleal y hacen imposible la competencia, además que no están dispuestos a modificar su estricta legislación antidum- ping, lo cual le deja manos libres para aplicar barreras neoproteccionistas al comercio de manera ampliamente discrecional (Preciado y Hernández, 2004:91). Dadas estas condiciones de negociación, el ALCA mostraba los intereses y beneficios hegemónicos, promoviendo e imponiendo, por un lado, con- diciones de apertura y libre comercio para los países periféricos y, por el otro lado, la regulación y protección para su sector agrícola. El ALCA gestó múltiples formas de resistencia: diversas manifestaciones populares como respuesta a la creciente marginación “despertó” polémicas y desplegó res- puestas en su contra desde los niveles gubernamentales hasta la sociedad