LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 927
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JAIME ANTONIO PRECIADO CORONADO
valores; una forma de ejercer la potestad sobre el campo en disputa, pero
sin que ello sea independiente del sistema de autoridad en su conjunto.
Pero, más allá del Estado y del gobierno, en nuestra región persisten movi
mientos sociales autonómicos que, a pesar de su relativa dispersión y apa
rente falta de organicidad, recrean distintos formatos de resistencia frente
al neoliberalismo, aunque su experiencia transformadora se acota al ámbito
local o regional subnacional, sin que por ahora se proyecten, orgánicamen
te, a una escala supranacional. Los Caracoles Zapatistas o el Movimiento
de los Sin Tierra en Brasil, por citar dos ejemplos paradigmáticos, prefigu
ran una suerte de Estado de los Comunes, en los que subyace una escala
autónoma supranacional, como lo evidencia el imaginario de los pueblos
originarios del Abya Yala.
Gracias al concepto de autonomía se puede comprender la integración
como un campo en disputa por ganar la dirección del proceso, en un sen
tido determinado de regirse por imperativos que son propios; sin embargo,
que están sujetos a la legitimidad de quienes aceptan y respaldan la direc
cionalidad que toma un proceso que es conducido a su vez por quienes son
capaces de representar el interés dominante como si fuera el interés gene-
ral del campo. Aquí se ubican las tensiones entre potestas y autoritas, pues
cuando no se reúnen ambas condiciones, el subespacio autónomo, en es-
te caso la integración supranacional regional, no proyecta a la autonomía
como un campo de lucha por el poder.
Autonomía estatal. El privilegio de la forma del Estado, como aparato
institucional, ha ido en detrimento de la comprensión del Estado como su
jeto, como un campo autónomo de disputa por el poder, que no se agota al
interior del campo del Estado, sino que se estructura en sus relaciones con
el sistema social en su conjunto. Sin duda que la expresión autónoma que
aporta el Estado del Buen Vivir, en su versión quechua y aimara, marca el
escenario de potencialidades para la integración latinoamericana y caribe
ña desde la alteridad, desde una otra integración. El Estado Plurinacional
de Bolivia abre interrogantes y posibilidades para avanzar en la discusión
sobre la interculturalidad y el aporte indígena para la construcción autóno
ma de nuestra América.
En donde más se ha cifrado la esperanza de la integración autónoma de
Latinoamérica y el Caribe es en la esfera interestatal, cuya máxima expre
sión es la CELAC y, en cierta medida, aunque acotada al Cono Sur, la UNA
SUR. Aquí priva la visión del sistema mundo como una estructura formada
por los Estados nacionales, con su régimen político democrático y su sis
tema de partidos plural de orden liberal. El devenir de ambas instancias está
condicionado por el poder del progresismo que puedan acumular los gobier
nos nacionales y locales, además de la contribución de los parlamentos