LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 927

942 JAIME ANTONIO PRECIADO CORONADO valores; una forma de ejercer la potestad sobre el campo en disputa, pero sin que ello sea independiente del sistema de autoridad en su conjunto. Pero, más allá del Estado y del gobierno, en nuestra región persisten movi­ mientos sociales autonómicos que, a pesar de su relativa dispersión y apa­ rente falta de organicidad, recrean distintos formatos de resistencia frente al neoliberalismo, aunque su experiencia transformadora se acota al ámbito local o regional subnacional, sin que por ahora se proyecten, orgánicamen­ te, a una escala supranacional. Los Caracoles Zapatistas o el Movimiento de los Sin Tierra en Brasil, por citar dos ejemplos paradigmáticos, prefigu­ ran una suerte de Estado de los Comunes, en los que subyace una escala autónoma supranacional, como lo evidencia el imaginario de los pueblos originarios del Abya Yala. Gracias al concepto de autonomía se puede comprender la integración como un campo en disputa por ganar la dirección del proceso, en un sen­ tido determinado de regirse por imperativos que son propios; sin embargo, que están sujetos a la legitimidad de quienes aceptan y respaldan la direc­ cionalidad que toma un proceso que es conducido a su vez por quienes son capaces de representar el interés dominante como si fuera el interés gene- ral del campo. Aquí se ubican las tensiones entre potestas y autoritas, pues cuando no se reúnen ambas condiciones, el subespacio autónomo, en es- te caso la integración supranacional regional, no proyecta a la autonomía co­mo un campo de lucha por el poder. Autonomía estatal. El privilegio de la forma del Estado, como aparato institucional, ha ido en detrimento de la comprensión del Estado como su­ jeto, como un campo autónomo de disputa por el poder, que no se agota al interior del campo del Estado, sino que se estructura en sus relaciones con el sistema social en su conjunto. Sin duda que la expresión autónoma que aporta el Estado del Buen Vivir, en su versión quechua y aimara, marca el escenario de potencialidades para la integración latinoamericana y caribe­ ña desde la alteridad, desde una otra integración. El Estado Plurinacional de Bolivia abre interrogantes y posibilidades para avanzar en la discusión sobre la interculturalidad y el aporte indígena para la construcción autóno­ ma de nuestra América. En donde más se ha cifrado la esperanza de la integración autónoma de Latinoamérica y el Caribe es en la esfera interestatal, cuya máxima expre­ sión es la CELAC y, en cierta medida, aunque acotada al Cono Sur, la UNA­ SUR. Aquí priva la visión del sistema mundo como una estructura formada por los Estados nacionales, con su régimen político democrático y su sis­ tema de partidos plural de orden liberal. El devenir de ambas instancias está condicionado por el poder del progresismo que puedan acumular los gobier­ nos nacionales y locales, además de la contribución de los parlamentos