LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 922
LA TENDENCIAL INTEGRACIÓN AUTÓNOMA DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
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este bloque enfrenta retrocesos incalculables, dados por la instauración de
gobiernos ilegítimos en Brasil y Paraguay, así como por lo que está revir
tiendo el gobierno argentino de Mauricio Macri, factores que conspiran
contra la proyección autonómica de la integración suramericana. No obs
tante, las esperanzas cifradas en la Cumbre de Estados Latinoamericanos
y Caribeños (CELAC), por el valor estratégico del proyecto de unidad re
gional desde una mirada autonómica, su futuro está inmerso en la fragmen
tación y la incertidumbre. Se esperaba que en esta etapa —cuando la
CELAC y algunos esquemas de integración regional habían incorporado
nuevas agendas y sujetos sociales en el proceso de integración regional— se
transformaran los objetivos políticos eminentemente comerciales, en un
sentido ya no mercantil, sino de ampliación de derechos con énfasis en la
creación de bienes públicos. Como había sido el caso del MERCOSUR, que
creó metodologías y prácticas de nueva generación para promover la par
ticipación social en el bloque, a través del Instituto Social del MERCOSUR
o del Instituto de Políticas Públicas en Derechos Humanos, e incluso cier
ta institucionalidad política representativa, como es el caso del Parlamento
del MERCOSUR y del PARLASUR, de la UNASUR.
Hasta 2016 había expectativas positivas en
[…] la creación de mecanismos para enfrentar la cuestión de las asimetrías
entre los países, con sentido redistributivo, [que] involucra por primera vez
en la historia del bloque un elemento solidario central, plasmado en el di
seño del Fondo de Convergencia Estructural del MERCOSUR (FOCEM)
(Vázquez, 2017).
En lo que va del siglo XXI, constatamos la reafirmación de posiciones
tendencialmente autonómicas a nivel hemisférico, simbolizadas por el re-
chazo del proyecto estadounidense de conformación de un Área de Libre Co-
mercio Americana (ALCA) en 2005 y la creación de la CELAC en 2011, como
heredera del Grupo de Río y de la Cumbre de América Latina y el Caribe
sobre Integración y Desarrollo (CALC), la cual se propuso articular los
procesos de integración y el desarrollo de los Estados miembros, especial
mente frente a retos tales como la crisis financiera, la crisis económica y la
crisis alimentaria, entre otras.
Esos espacios prometían una vertiente democrática para América Latina
y el Caribe, que sólo serían posibles en la unidad autónoma que puede
propiciar la integración regional y la dimensión social y cultural de la inte
gración. En contra de ese escenario, conspiran realidades estructurales cuya
dinámica no se puede cambiar aisladamente. Sin una integración regional
latinoamericana y caribeña será imposible. Sin una intensificación del in