LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 919

934 JAIME ANTONIO PRECIADO CORONADO 1) Una inspirada en la experiencia europea: de vinculación económica que luego da pie a una integración comunitaria, que es política y eco­ nómica, a partir de la Comunidad del Carbón y del Acero (en 1957), de la que surgió la Comunidad Económica Europea (en 1957), que pos­ teriormente culminó en la Unión Europea (en 1993). 2) Otra de corte eminentemente comercial, como la ALALC y la ALADI y, si acaso, abierta a la creación del Sistema Económico Latinoameri­ cano (SELA, en 1975). Lo que conocemos como el modelo económico Industrial de Sustitución de Importaciones (ISI), fue propicio para ga- nar cierto espacio autonómico de integración. 3) Y un tercer tipo de integración es de corte económico y político, en el que se mezclan proyectos de integración económica y estrategias de ma- triz político-diplomática, como es el caso de ciertos espacios de con­ vergencia política, como el del Grupo de Río (creado en 1986), que luego llevó a la creación de la Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo (CALC, 2007) y, posteriormente, de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC, crea­ da en 2010), donde se discuten convergencias en políticas económi­ cas, sociales, culturales, de cooperación internacional; y desde donde se han creado espacios autónomos de diálogo con la Unión Europea, con Iberoamérica o con Rusia y China. Estos tipos de integración no pueden comprenderse sin considerar el papel injerencista de Estados Unidos, quien domina el espacio político interamericano y las tensiones siempre presentes, desde el punto de vista de la autonomía latinoamericana, de cara al panamericanismo. Trátese de la doctrina Monroe; de las Conferencias Panamericanas del siglo XIX; de las Cumbres de las Américas, iniciadas en 1994; del Acuerdo de Libre Comer­ cio de las Américas (cancelado por la convergencia entre algunos gobiernos progresistas y los movimientos sociales de América Latina en 2005); o del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (2004), el cual no es con- siderado como constitutivo de la integración latinoamericana. En este capítulo se plantea un concepto de autonomía que está asociado con el de autodeterminación de la comunidad política de Estados-nación en espacios supranacionales. No obstante, no es lo mismo autonomía que soberanía. A las tres formas de integración arriba mencionadas correspon­ den distintos formatos de autonomía: a la integración comunitaria supra­ nacional corresponde lo que llamamos autonomía relacional, es decir, capacidades de negociación para decidir asuntos nacionales en marcos más generales, aunque pueden suponer cesión de soberanía. Mientras que la integración centrada en los acuerdos y tratados de libre comercio, supone una