LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Seite 898
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ALBERTO ARROYO PICARD
conjunto de la economía. Sólo si no se implementa una estrategia alterna-
tiva, los efectos de la salida serán graves.
Se dirá que el tránsito hacia un modelo o estrategia económica distinta
lleva su tiempo. Es verdad, pero ese tiempo existe. Los mismos beneficia-
rios de estos tratados reconocen que las tres economías de América del
Norte están profundamente encadenadas, y por ello tardarían años en rea-
linear sus cadenas de proveeduría y las cadenas productivas globales.
La desaparición del TLCAN no tendrá efectos inmediatos. La parte aran-
celaria que favorece nuestras exportaciones pasará a guiarse por los acuer-
dos en la OMC, cuyos aranceles son ligeramente mayores que los del
TLCAN. Lo que le preocupa a los beneficiaros del TLCAN es la atracción
de inversión extranjera.
Es un mito que, en nuestros países subdesarrollados, sin inversión ex-
tranjera no hay crecimiento y ésta no llegará si no se les da los privilegios
que buscan en los TLC y TBI. Como hemos visto con la CEPAL y la
UNCTAD, lo que es indispensable para los grandes inversores en la deci-
sión sobre dónde se ubican, son fundamentalmente dos cosas. Seguridad
jurídica, que no es más que reglas claras y estables; y segundo, una econo-
mía local que funciones y por ello sea posible hacer negocios. A nadie le dan
pan que llore y están encantados con los privilegios de estos tratados; pero
sin ellos, se quedarán en el país.
Muchos países han roto con los TBI y/o se han salido del sistema de so
lución de controversias inversionista-Estado, y las inversiones extranjeras
no se han ido o han regresado en poco tiempo. Hay dos ejemplos contun-
dentes. Brasil no tenía, hasta el año pasado, ningún acuerdo internacional
en materia de inversiones y ha sido el principal receptor y emisor de inver-
sión extranjera de América Latina. Desplazó de este puesto a México, que
es uno de los países con más TLC y TBI. El otro dato contundente surgió
de la evidencia de la auditoría que hicimos en Ecuador (CAITISA 2017)
sobre los resultados de los 26 TBI que tenía vigente: entre otros muchos
elementos, evidenciamos que llegó poca inversión y la mayoría de países con
los que no se tiene firmados este tipo de tratado.
Es decir, un buen plan económico de transición puede evitar los supuestos
males que traería la salida del TLCAN y hay tiempo para ello.
Además de que el TLCAN no ha sido bueno para los pueblos, hay sufi-
ciente evidencia de que son incompatibles con el Marco Internacional de
Derechos Humanos. Ello no lo decimos nosotros, sino gran parte de los ex
pertos del máximo organismo de derechos humanos de la ONU. Es por ello
que no es cuestión de modernizar el TLCAN, sino de sustituirlo por otro
tipo de acuerdo guiado por los principios que hemos expuesto.