LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 880
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ALBERTO ARROYO PICARD
En realidad estos tratados buscan, como planteó el ex director de la OMC,
Renato Ruggiero (1995-1999), ir construyendo “una constitución mundial
de los derechos del capital”. No podría ser más claramente cínico, sólo dere-
chos, no obligaciones, y sólo del capital, no del conjunto de sectores de la
sociedad. Se convierten en una pieza clave de la gobernanza global de la eco-
nomía, en el marco legal supranacional de la nueva etapa del capitalismo, el
capitalismo globalizado (Robinson 2013). 2
Estos tratados son en realidad una camisa de fuerza para cualquier go-
bierno que quiera proceder a un cambio de fondo en la orientación de sus
políticas económicas fuera de la lógica del libre comercio, ya que si violan
cualquiera de los compromisos firmados será demandado en un panel de
arbitraje internacional y su resolución es definitiva. Es decir, el tratado es
una especie de seguro contra cambios democráticos. El mecanismo de solu
ción de controversias Inversionista-Estado (apartado B del capítulo 11, en el
caso del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN) con-
vierte lo pactado en esta materia en legislación por encima de la Constitu-
ción mexicana, ya que se trata de un arbitraje en el que el panel decide
quién de las partes violó algo de lo estipulado en el TLCAN, y tiene meca-
nismos coercitivos para hacer valer su sentencia sin que el Estado perdedor
del arbitraje pueda apelar basado en cualquier legislación interna que no
haya hecho valer como excepción en el texto mismo del tratado. En los
hechos y para efectos prácticos, estos tratados están por encima de nuestra
Constitución. 3 Se convierten así en una especie de seguro contra cambios
de fondo que quisiera hacer un nuevo gobierno democráticamente electo.
No es el momento de desarrollar la tesis de que estamos en una nueva etapa del capitalismo.
Pero consideramos que la globalización no es sólo un avance cuantitativo de la internalización
del capital, sino al incluir la globalización del proceso productivo, incluso del trabajo, necesita
una gobernanza global de la economía de la que los tratados de libre comercio son una pieza
fundamental. En esta etapa se va consolidando una nueva fracción de la clase capitalista, glo-
balizada, cuya reproducción ampliada ya no depende sólo de las condiciones nacionales, y por
ello se han fortalecido una serie de organismos formales (Banco Mundial, Fondo Monetario,
OMC, entre otros) y también informales como el G20 y otros grupos públicos privados que
pretenden regular, o más bien desregular, la economía global en función de los intereses de esta
fracción globalizada del capital. Los Estados nacionales juegan también un papel (subordinado)
en esta gobernanza global y por ello, entre otras cosas, firman estos tratados que benefician
fundamente a esta fracción de clases globalizada. Hoy asistimos a una crisis de esta globali-
zación salvaje que pretende dejar toda la dinámica económica al mercado y con ello a la ley
del más fuerte.
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En la legislación mexicana es claro que los tratados internacionales, salvo los de derechos hu-
manos, tienen una jerarquía legal menor que la Constitución nacional, pero los tratados de libre
comercio, y particularmente el TLCAN, encontraron en el mecanismo de solución de contro-
versia, la forma de que en los hechos estén por encima de la Constitución.
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