LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Seite 864
878
JORGE WITKER
Como es de suponer, en el mundo actual de la globalización neoliberal,
este concepto se desvanece y diluye en los discursos oficiales, tanto de los
organismos multilaterales vigentes como de los propios agentes políticos go-
bernantes o, en general, de la llamada clase política que controla los Esta-
dos-nación.
En este contexto, los tratados internacionales constituyen la expresión
jurídica de la propia globalización, en cuyo interior no rigen las reglas del
mercado, ni mucho menos del libre comercio y, en consecuencia, estos
tratados expresan el predominio o la fuerza de los sectores beneficiarios de
la apertura global, pero no al interés general de las economías. 2
El TLCAN —suscrito en 1993 por México, Estados Unidos y Canadá—
respondió a un quiebre evidente del desarrollo del capitalismo, en cuya
evolución los Estados ceden sus funciones y políticas económicas a los
mercados, los cuales asumen (en los hechos) el qué, cómo y para quién pro
ducir. 3
La suscripción del TLCAN se sustentó, en aquella época, en dos princi-
pios que habría que evaluar en la actualidad, si continúan vigentes o es
necesario revisarlos o limitarlos: la universalidad y la simetría.
La universalidad supone que se integran a las disciplinas del libre comercio
la cadena alimenticia total, es decir, los productos agropecuarios equiparán
dolas a las manufacturas (granos, cárnicos, semillas, fertilizantes, vegetales,
perecederos, etc.), asimilados a autopartes, computadoras y refrigeradores. A
ellos se suman los intangibles, incluyendo los servicios culturales, confor-
mando una visión holística y universal de los intercambios mercantiles.
Conviene mencionar, de paso, que este principio se incorporó por pri-
mera vez en un tratado de libre comercio (comercio norte-sur), rompiendo
una tradición mercantil excluyente que comenzó en el GATT-47.
La simetría implica que los tres países suscriptores del instrumento tienen
condiciones de desarrollo equivalentes, al margen del diferencial per cápi-
ta y niveles de vida. Así, mientras Estados Unidos tenía hacia el año 2016
un ingreso per cápita de 57 466.76 USD y el de Canadá de 42 157.93 USD,
el de México era de apenas 8 201.95 USD, según cifras del Banco Mundial. 4
Estos dos principios, después de 23 años de TLCAN, deberían ser revisa
dos con ánimo constructivo y con base en ellos, diseñar para nuestro país
una estrategia que permita evaluar los efectos que han tenido directamen-
te en el interés nacional, definido precedentemente.
2
Un ejemplo claro, al respecto, es el TLCAN, en donde carteles, monopolios y oligopolios
exportadores de alimentos funcionan deslealmente en la economía mexicana, sin observancia
de la Ley Federal de Competencia Económica.
3
Witker, Jorge, Introducción al Derecho Económico, 12a. edición, UNAM, México, 2017.
4
Véase Banco Mundial, Informe Anual, 2016.