LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 855

GOBERNACIÓN AMBIENTAL EN MÉXICO 867 servación de recursos, el gobierno de México circunscribe la problemática ambiental a cuestiones de infraestructura, suponiendo quizás que institu- ciones como la Cocef y el Bandan continuarán, y serán revitalizadas. Hay opiniones en el sentido que tanto México como Estados Unidos tienen poco ánimo por argüir sobre la cuestión ambiental; sostienen que acaso se trate superficialmente, pues ambas partes han utilizado un voca- bulario muy vago. La parte mexicana, se dice, apenas menciona “cuestiones ambientales transitorias”, y prepondera el aprovechamiento de los “com- bustibles fósiles como una oportunidad económica del siglo 21”. Es más, se critica que el responsable de la avanzada mexicana, el secretario de Eco- nomía, piense solamente en el beneficio de la empresa, del mercado, y deje fuera el interés social. Abonan a lo anterior, que en el equipo negociador mexicano no hay expertos en medio ambiente: de las decenas de especia- listas en asuntos comerciales, no hay cuadros preparados acerca de lo am- biental (Siempre, 2017; Villamil, 2017). Puede postularse que la ausencia de especialistas ambientales, de uno u otro lado, es superable si se llega a la mesa con una posición clara y firme sobre lo que se espera de la negociación en torno a ese punto. Estados Unidos se apersonó con 13 objetivos concretos; su contraparte, con un buen deseo. La revisión del problema de los residuos peligrosos en la frontera Mé­ xico-Estados Unidos, arroja pistas sobre la viabilidad de que el eventual TLCAN 2.0 repercuta en una mejora del ambiente común. El manejo y transporte transfronterizo de esos residuos ha permanecido en la agenda bilateral por décadas. Al momento, la discusión adquiere nuevos matices, pues el país señalado sempiternamente como origen de la problemática, México, ha hecho avances en aspectos institucionales e infraestructurales. Por ello, en el proceso de renegociación del TLCAN, la expectativa es que, in- dependientemente de posiciones políticas o argucias discursivas inclusive, la preocupación en torno a los residuos peligrosos trascienda a una ocupa- ción eficaz y eficiente de las instancias responsables. Puede pensarse que los avances en el desempeño ambiental de México abonan sustancialmente a que el país exhiba mayor capacidad negociadora; sin embargo, el endeble discurso de “Fortalecer la cooperación y el diálogo [...], y buscar mejorar la infraestructura fronteriza” con que los delegados se presentan a la nego- ciación, contrasta con el agresivo tono estadounidense. Pese a todo, los cla­ roscuros que se han discutido a lo largo de este capítulo no parecen ser definitorios del éxito o fracaso de un potencial TLCAN 2.0. A riesgo de exponer una perspectiva pesimista en el medio de una agi- tada negociación entre los socios de Norteamérica, se estima que el fondo de los problemas o divergencias entre México y Estados Unidos (sin que ello signifique que con Canadá no existen tales) tiene una raíz estructural