LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 852

864 RICARDO V. SANTES-ÁLVAREZ duos electrónicos, comúnmente denominados “basura electrónica” (impre­ soras, teléfonos móviles, monitores de computadoras, entre otros), cuya particular composición (plásticos, metales, tubos de rayos catódicos) lleva a los estudiosos a manifestar que tales materiales deberían juzgarse, indubi­ tablemente, como peligrosos en vez de colocarse en la categoría de “manejo especial” (Palma et al., 2016). Hacia el año 2013, en Baja California se tenían registradas 4,092 empre- sas generadoras de residuos peligrosos, de las cuales 253 eran autodeter- minadas como Gran Generador, produciendo más de diez toneladas al año, y eran responsables del 94% de los residuos peligrosos industriales que se generaban en la entidad (Castillo et al., 2013). En este caso, cabe pre­guntar si la acepción de “gran generador” da oportunidad a que algunas de esas empresas (si fuera el caso que se ubicasen en el régimen de maquilado­ra de exportación) puedan acogerse a la LGPGIR, catalogando sus residuos como de “cuidado especial” en vez de “peligrosos”, con lo que ya no tendrían que retornarlos al país de origen y pudieran mantenerlos en el territorio nacio- nal sin mayor cuestionamiento. Abundando, toda vez que Estados Unidos, China y Japón son los principales productores de esa “basura electrónica” a nivel mundial (Palma et al., 2016), no es disparatado suponer que mu- chos de esos residuos tengan a México como destino final. Al inicio del siglo XXI, parece que el así llamado “fenómeno nimby” (not in my backyard o “no en mi patio trasero”) sigue presente. Nimby ejempli- fica el juego entre actividades industriales y desarrollos de infraestructura inherentes al manejo de residuos peligrosos y la reacción social (Santes- Álvarez, 2004); pero sobre todo, el sometimiento del gobierno de un país débil a los intereses de empresarios y autoridades de países podero­sos, a costa del bienestar social y la protección de los recursos naturales en el país propio. En la franja fronteriza, nimby se manifiesta inevitablemente de for- ma unidireccional: hacia el sur. E L ESCENARIO DE LOS RESIDUOS PELIGROSOS A LA LUZ DEL TLCAN 2.0 Donde quiera que se lleven a cabo actividades humanas, existen afectacio- nes o impactos tanto al sistema natural como a las propias poblaciones. En una región tan dinámica como la franja fronteriza de México y Estados Unidos es razonable esperar que la problemática ambiental persista en mayor o menor medida; por ello, es esperable también que en la agenda de las partes involucradas permanezca el objetivo de continuar trabajando en programas conjuntos y directrices de políticas que atiendan los asuntos