LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 843
GOBERNACIÓN AMBIENTAL EN MÉXICO
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cionista en la producción de básicos, presiona a Canadá respecto a su sis-
tema de resguardo de la industria láctea; y mientras le duele que el vecino del
sur aprovecha la “ventaja competitiva” de ofrecer mano de obra de bajísimo
coste, en éste incrementan las inconformidades por la política antiinmi-
grante estadounidense. Y en tanto las mineras canadienses disfrutan los be-
neficios de la extracción de la riqueza de recursos de México, en este país
incrementan reclamos por el comportamiento expoliador y depredador que
esas empresas exhiben ante la complaciente mirada de las autoridades
mexicanas.
En materia ambiental, la primera versión del tratado se acompañó de
noticias alentadoras, pues por vía de un convenio paralelo de cooperación am
biental, comprometió a los países miembros a dar continuidad o construir
políticas públicas que abonaran al mejoramiento del ambiente en la región.
En aquellos ayeres, el desempeño ambiental de México se ventiló como
uno de los riesgos mayores para arribar a una negociación exitosa. Entre
los asuntos delicados, el manejo incontrolado e irresponsable de los resi-
duos peligrosos en la frontera mexicana-estadounidense fue uno de los más
debatidos; empero, si los residuos “denunciados” se generaban en el lado sur
—como subproductos de los procesos productivos de actividades indus-
triales—, los generadores eran mayoritariamente industrias extranjeras,
preponderantemente del vecino al norte; en adición, poco se rebatió enton-
ces que desde Estados Unidos se transferían residuos peligrosos a México con
regularidad, supuestamente para ser confinados en éste, sin que existie-
sen registros totalmente confiables (Jacott, Reed y Winfield, 2001).
En la actualidad, el patrón de origen de la industria en la frontera per-
siste y se ha diversificado; datos sobre la maquiladora de exportación en
Tijuana, Baja California, indican que de un total de 459 establecimientos,
353 (o el 76.9%) tiene su sede corporativa fuera de México; asimismo, que
de ese número el 73% se ubica en Estados Unidos y el resto se reparte entre
países como Corea, Japón, Taiwán, China, Canadá, Francia y Reino Unido
(Martínez, 2016). Se aprecia, por tanto, que en la era de la renegociación
del TLCAN, Estados Unidos arriba con una participación significativa en el
sector maquilador de la frontera compartida. También, que el proceso ne-
gociador responde a una realidad distinta, donde el tema ambiental no se
inserta como un “acuerdo paralelo”, como algo forzado debido a presio-
nes externas. Esta vez, por iniciativa estadounidense, se incorpora a la mesa
de discusión como elemento consustancial. Las contrapartes canadiense y
mexicana aceptan el nuevo esquema, o al menos no se pronuncian en con-
tra; la primera, contemplando un diseño ambiental, conformado paralela-
mente al TLCAN, como base de las potenciales mejoras; mientras que la
segunda, asumiendo una posición francamente pasiva. Con todo, expertos