LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 755
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MIGUEL ÁNGEL VÁZQUEZ RUIZ, CARMEN BOCANEGRA GASTELUM
y regionales se desarrollan y crecen cuando las empresas se localizan en
ciudades innovadoras y dinámicas que permiten a las empresas utilizar las
economías e indivisibilidades existentes en el territorio. Las economías loca
les y regionales se desarrollan y crecen cuando las redes de instituciones son
complejas y densas lo que permite aflorara la confianza entre los actores y
reducir los costos de transacción (Vázquez Barquero, 2001:13).
La reorientación hacia adentro implica una estrategia de desarrollo local
y regional endógeno, donde el acento no sólo se ponga en las cadenas de
valor asociadas con las empresas trasnacionales, sino en medidas que con-
templen la incorporación de las fuerzas nacionales y nativas, donde los
agentes productivos beneficiarios de esa nueva dinámica económica —com
plementando las políticas desde el Estado— sean los intermediarios para
irradiar el desarrollo en términos de una mayor equidad para los diversos
compontes del sistema económico, en este caso estatal. 1
E L ENTORNO FRONTERIZO
Como se sabe, desde la década de los ochenta del siglo pasado, México alineó
dos modelos en la misma dirección: el de política exterior y el económico.
Entonces, la rosa de los vientos fue arrastrada hacia el norte.
Hacia el norte —es decir, Estados Unidos— se organizaron las expor
taciones de manufacturas y de bienes primarios; de allá vinieron las importa
ciones de bienes intermedios, materias primas e insumos, así como la
inversión extranjera directa y los préstamos para financiar la deuda externa
privatizada y bancarizada donde “todos los caminos llevan a Washington”,
según los análisis de Rosario Green (1979). Simultáneamente se configuró
una política económica que ha seguido al pie de la letra los manuales de la
Reserva Federal de Estados Unidos y del Fondo Monetario Internacional.
Esto desembocó en varias tendencias convergentes con el país vecino: en po
lítica exterior y política económica; en la direccionalidad de la economía, el
comercio, las inversiones y la creación de empleos. Así, México, como un
todo, quedó expuesto hacia una sola dirección: Estados Unidos.
Sin embargo, sus partes desarrollaron ritmos distintos. Las regiones y
localidades, según sea su perfil económico, social y político, han construi-
do dinámicas que han acentuado la heterogeneidad regional. En particu-
lar, el norte de México fraguó un destino compartido con el sur de Estados
Unidos.
Sobre el tema del desarrollo local y regional endógeno véase también a Alburquerque (2001)
y Boisier (1994).
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