LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 746

EL TLCAN A VEINTICINCO AÑOS 755 estadounidenses, quienes en última instancia son quienes asumen la deci­ sión de operar en terceros países, especialmente en los sectores manufac­ tureros que ya se señaló. En segundo lugar, bajo estos procesos de relocalización, algunos países suelen experimentar tendencias de desindustrialización relativa de algu- nas regiones y particularmente ciertas ciudades que se pueden ver afectadas por la pérdida de competitividad, ello significa que existen lugares que están padeciendo colapsos de algunos de sus sectores por la pérdida de competitividad, como ha ocurrido con la ciudad de Detroit en Estados Uni­ dos; sin embargo, este hecho no se puede generalizar al conjunto de ese país. En todo caso, resulta importante reconocer que han ganado más en el proceso de relocalización de inversiones en México las propias empresas estadounidenses, mismas que han aprovechado el TLCAN para utilizar la mano de obra barata en México e importar insumos baratos de China y otros países de Asia para reducir costos de producción. En México, un proceso de afectaciones a sectores específicos, que pre­ sentan limitaciones para competir con productores estadounidenses, pudo haber ocurrido con aquellas empresas desplazadas desde el inicio del pro­ ceso de apertura, tales como algunos renglones manufactureros y distinto segmentos de la agricultura. Lo anterior significa que los acuerdos de libre comercio configuran, en última instancia, escenarios de regiones y ciuda- des “ganadoras” y “perdedoras”, situación que se agrava por la ausencia de medidas compensatorias para los afectados en los países involucrados. El argumento de la pérdida de empleo en Estados Unidos, atribuido a la relocalización de empresas en México, también resulta relativo. De acuerdo a los registros estadounidenses se puede considerar que 682 900 traba­ jadores fueron desplazados hasta el 2010 como consecuencia directa del déficit comercial de Estados Unidos con México, ello equivale al 0.48% de todo el empleo de la Unión Americana. Aún en los estados “más afectados” de Estados Unidos por dicho proceso, como Michigan e Indiana, se recono­ ce un desplazamiento de sus trabajadores que no va más del 1% del em­pleo total de cada estado (Economic Policy Institute, 2011). Sin lugar a dudas, entre los aspectos más sensibles y difíciles de la rene­ gociación en la reducción del déficit comercial, en el caso del saldo negati­ vo que presenta Estados Unidos respecto a México, estimado en más de 100 mil millones de dólares en el 2017, resulta un argumento parcial, da- do que antes que México, el vecino del norte mantiene un déficit mayor con China, Japón y Alemania, siendo en el caso de China por un monto de 366 mil millones de dólares, es decir, casi cuatro veces mayor en comparación con el déficit que se tiene con México. Otro dato que generalmente no se toma en cuenta es que el valor del déficit comercial está distorsionado, dado