LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Seite 741
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JOSÉ GASCA ZAMORA
entre México y Estados Unidos. Sin embargo, a partir del TLCAN y
otros acuerdos comerciales, una nueva dinámica transfronteriza tiene
lugar debido a la expansión de los circuitos de mercancías, los empla
zamientos de IED canalizada hacia diversas ciudades del norte y cen
tro-norte de nuestro país, y el establecimiento de infraestructura
carretera, portuaria y aduanal que sirve de soporte a los procesos de
circulación internacional de personas, bienes y servicios. En este sen
tido se observa en los últimos años la recuperación de estrategias de
inversión en territorio mexicano tipo nearshore (inversiones con ven
tajas por proximidad espacial) y un alejamiento de los procesos offs-
hore (inversiones deslocalizadas alrededor del mundo). Cabe señalar
que estas últimas se habían venido realizando en algún momento a
partir de la búsqueda de lugares más competitivos fuera de Nortea
mérica, lo cual implicó la salida de empresas maquiladoras estadouni
denses de México y su reubicación a otros destinos de inversión hacia
países de Centroamérica y Asia. Estos aspectos resultan importantes pa-
ra entender por qué emergen nuevos núcleos y ejes de crecimiento
urbano y regional durante las últimas tres décadas. Lo anterior significa
que la organización de los espacios y circuitos económicos defini-
dos en el marco de una integración más extensa entre México y Estados
Unidos, permite estructurar un proceso de regionalización basada en
la funcionalidad de los mercados externos y los soportes territoriales
de infraestructura de transporte a través de los ejes troncales que atra
viesan el país en sentido norte-sur. Entre los cambios más importantes
en la estructuración del territorio se constata el tránsito de un esque
ma nuclear, con alta concentración de la actividad económica en la
Zona Metropolitana de la Ciudad de México y la región centro del país,
hacia otro de tipo policéntrico, con una relativa desconcentración
económica-demográfica y especialización manufacturera, lo cual se
refleja a través de nuevas jerarquías de centros urbanos; así como la
configuración de corredores económicos y nodos en diversas regiones
que se sitúan como nuevos espacios de aglomeración y ejes de cre
cimiento para articular ciudades y regiones a los circuitos de una
economía más abierta y globalizada, pero especialmente con una alta
integración al territorio estadounidense (figura 8).
A partir de la reconfiguración de la geografía económica del país y los
nuevos posicionamientos que están asumiendo varias ciudades y la diná
mica México-Estados Unidos, se infiere una transición hacia un modelo
territorial emergente más relativamente diversificado, aunque sin resolver
el problema de las asimetrías interregionales. Se presenta así un fenómeno