LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 725

732 JAIME ANTONIO PRECIADO CORONADO méstica y la global. Es de esperar que con el crecimiento interconectado de estos abigarrados movimientos, también en nuestra región, se puedan su­ perar muchas de las limitaciones que ofrecen por ambas bandas los gobier­ nos neoconservadores y neoliberales. En México, a diferencia de otros países latinoamericanos donde han ganado gobiernos nacionales, hay go­ biernos locales con estrategias de desarrollo integral y sustentable. En esos casos, el populismo —en la versión progresista que persiste en nuestra región— necesita nuevas formas de interlocución con los inconformes fren­ te a los retos impuestos por un modelo de desarrollo que no es in­cluyente ni respetuoso del poder de la naturaleza. El desafío es que la lu- cha contra la desigualdad social y por la sustentabilidad ambiental cobre la centralidad que podría aglutinar esas demandas. También crecen los espacios sociales que quieren mantener privilegios, exclusiones y que nutren formas autoritarias. No olvidemos que las resisten­ cias sociales se disputan sus derechos y libertades contra un movimiento reaccionario, neoconservador, cuya presencia pública en el espacio social también crece. C ONCLUSIONES Crítica a la globalización, geoeconomía y geopolítica entrelazadas El proyecto del bloque liberal corporativo global, sustentado en una hegemo­ nía compartida entre Estados Unidos, la Unión Europea, Japón y algunos países del Pacífico asiático, se ve truncado por los efectos excluyentes de la globalización neoliberal. Las reacciones nacionalistas neoproteccionistas, primero del BREXIT y luego del proyecto gubernamental estadouniden- se de Donald Trump: “America First”, se oponen a la narrativa —exitosa, triunfalista— de las reformas de mercado y su punta de lanza expresada en la parafernalia de acuerdos y tratados de libre comercio. La hegemonía unipolar de Estados Unidos es crecientemente cuestiona­ da por países y bloques emergentes, dentro de los que destaca el poderío geoeconómico de China y después de Rusia, y sus alianzas con India y, en menor medida, con Sudáfrica en el bloque BRICS y en espacios geoestra­ tégicos propios. Desde los movimientos sociales antisistémicos y de otros actores no estatales, se extiende el cuestionamiento a la globalización neo­ liberal. Aunque heterogéneos en sus principios y en sus demandas, pues no son lo mismo los “Indignados” y “Occupy Wall Street” que los movi­ mientos religiosos radicalizados como el Estado Islámico, ambos están con­ tra el Bloque Liberal Corporativo Global y del neoproteccionismo anglo estadounidense.