LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Seite 698
EL BLOQUE ENERGÉTICO DE AMÉRICA DEL NORTE
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ingenieros petroleros y economistas de la UTexas Austin, dedicó más de
tres años a estudios sistemáticos sobre las principales cuencas shale”. Ése,
según Weijermars, es el esfuerzo “con más autoridad” científica.
Revisando los resultados aparece que “aún los escenarios más conserva-
dores de la agencia (EIA), parecen más altos que las proyecciones del equi-
po de UTexas”. A lo que Patzek agrega: “Obviamente las proyecciones del
equipo no concuerdan muy bien con los resultados de la EIA”. 88 La princi-
pal diferencia entre las proyecciones de UTexas y las de la EIA proviene de
la especificación de cada estimación. La EIA analiza cada cuenca calculan-
do la producción promedio de los pozos localizados en cada condado, di-
viden la cuenca por los condados que contiene. Pero los condados pueden
cubrir áreas mayores a los mil kilómetros cuadrados, siendo entonces blo-
ques que pueden contener miles de pozos con fractura horizontal. En cam-
bio y en contraste, el equipo de UTexas divide cada cuenca en bloques de
2.6 kilómetros cuadrados, con una resolución por lo menos unas 20 veces
más fina que la de la EIA. Esta diferencia es de gran importancia porque co-
mo sintetiza Inman, “[…] cada cuenca tiene sweet spots, y grandes áreas
con pozos menos productivos. Las compañías primero van por los sweet
spots, así que los pozos que serán perforados en el futuro tienen más pro-
babilidad de ser menos productivos que los que están en producción.
El modelo de la EIA hasta ahora, asume que los pozos futuros serán tan
productivos como los del pasado en el mismo condado. Pero como exclamó
Patzek, “esto conduce a resultados que son muy pero muy optimistas”.
Queda claro entonces que la metodología UTexas (como la de Hughes y
otros estudios sometidos a dictamen de pares y no a presiones de ex altos
integrantes del “Deep State” de EUA) permite diferenciar entre los pozos
en sweet spots de los que están en áreas de producción marginal, por lo que
como nota Scott Tinker —un geocientífico en la UTexas Austin, citado por
Inman—, “hemos sido capaces de decir mejor que en el pasado, cómo lu-
cirá un pozo dado en el futuro”.
Finalmente para Patzek, “la metodología de la EIA es una adivinanza
educada”, y es sobre esa “adivinanza educada” que en México ya se han
tomado decisiones literalmente desastrosas para nuestra población, el te-
rritorio y el medio ambiente, contribuyendo poco a la mejora de vida y la
salud de la ciudadanía. La explotación de fósiles convencionales y no conven
cionales, en verdad, agravan y aceleran el colapso climático antropogénico
en curso. 89 Es un calentamiento, hasta el día de hoy, sin control de emisiones
En Inman, op. cit., p. 3.
John Saxe-Fernández, “¿Hacia un colapso climático antropogénico?, La Jornada, 3 de
septiembre, 2015, disponible en ;
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