LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 694

EL BLOQUE ENERGÉTICO DE AMÉRICA DEL NORTE 701 Estados Unidos, lo que puede fácilmente cuadruplicar o quintuplicar el pre- cio del gas de Estados Unidos. Por lo que se espera que a mediano plazo, más que transportar hidro­ carburos de EU a México, el flujo sea el inverso toda vez que comience la explotación no convencional en nuestro país —según la IEA— a finales de la década de 2020 79 y que las realidades geológicas en EU se impongan sobre la propaganda de la “Saudi América”, como llegó a calificar un cono- cido semanario neoyorquino a la nueva “superpotencia energética” gracias a la “revolución shale”. Esto supondrá un serio riesgo para la seguridad energética nacional a medida que la dependencia a las importaciones de gas natural aumentan. Según la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), la dependencia a las importaciones de gas alcanza el 88% del consumo nacional. Entonces, la vulnerabilidad energética es triple: la primera relacionada con la capacidad exportadora de EU; la segunda se construye en función de los intereses co­ merciales de los operadores en México, que como dueños de los hidrocarbu- ros extraídos en suelo nacional, podrán decidir el mercado al que dirigirán sus recursos, sea exportando a EU, Europa o Asia, y no necesariamente sea comercializado en México. Lo cual es plausible si se considera que de los 72 contratos de exploración y producción firmados por la CNH, 49.5% son con empresas mexicanas, 17.5% con empresas localizadas en Canadá y EU, 17% en Europa (Alemania, España, Francia, Holanda, Italia, Noruega, Reino Unido y Rusia), 7% en América del Sur (Colombia y Argentina), 6% en Asia (Malasia, Japón y China), 1.5% en África (Egipto) y 1.5% en Oceanía (Aus- tralia). Si bien el número de empresas mexicanas en proporción al número de contratos es alto, se debe de considerar que algunas de ellas participan en consorcios con empresas internacionales como el caso de Sierra Oil que se alió con la estadounidense Talos Energy y la británica Premier Oil, e inclu- so Pemex se asoció con la estadounidense Chevron y la japonesa Inpex. Finalmente, la tercera vulnerabilidad se relaciona con las restricciones que se impodrían a la política energética nacional si el país es incorporado al capítulo de energía de un TLCAN renegociado o si Trump manda al NAFTA al baúl de los olvidos, la colonialidad energética se formalizaría a tra­vés el BEAN. Esto supondría limitaciones para reducir las exportacio- nes, particularmente de petróleo a EU. 80 Lo anterior en un contexto en el que 79 International Energy Agency, Mexico Energy Outlook Special Report, IEA, París, 2016, p. 69. 80 En momentos en que, en el marco de la renegociación del TLCAN, Canadá impulsa la eliminación de la proporcionalidad contemplada en el capítulo VI sobre energía. En este se es- tablece que no deben existir restricciones a la producción de energía que pueda afectar a las exportaciones, de ser el caso, estas deberán de ser proporcionales a nivel nacional y en materia