LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 687

694 JOHN SAXE-FERNÁNDEZ, CÉSAR AUGUSTO DÍAZ OLIN Estas cifras, además deben contextualizarse con el ritmo de perforación y de abandono que imponen las lutitas para dimensionar el grave problema de las emisiones de metano. Se estima que cerca de un millón de pozos fueron hidrofracturados desde finales de la década de 1940 y, al menos, una tercera parte de éstos emplearon el fracking entre 2000 y 2014, sólo entre 2011 y 2014, la EPA estimó que se perforaron entre 25 mil y 30 mil pozos al año. 58 Esta información permite tener una justa proporción de la demanda de agua y territorio, así como de las emisiones que emanan de la perfora- ción intensiva en lutitas. Así, estudios posteriores confirmaron estas estimaciones que desde en- tonces desautorizaban la noción repetida por los funcionarios y medios de EU y sus contrapartes mexicanas, de que el gas shale sería “un puente do- rado” hacia otro patrón energético. Ello porque olvidan también tomar en consideración las emisiones generadas en la producción de energía secun- daría, en este caso de electricidad. Por ejemplo, la IEA estima que las centrales eléctricas basadas en carbón generan alrededor de una tonelada de CO 2 por mega watt/hora. Las centra- les más eficientes a carbón logran reducirlas a 800 kg; mientras una basada en gas natural alcanza los 350 kg por mega watt/hora. Frente a esta com- paración, es evidente que la combustión del gas natural produce menores cantidades de CO 2 en comparación con el carbón e, incluso, con el petróleo. Sin embargo, la propia IEA señala que para alinearse con el objetivo de 2º centígrados, la intensidad de emisiones en el sector eléctrico debe caer ace­ leradamente y mantenerse en niveles mínimos en alrededor de 80 kg de CO 2 por mega watt/hora. Aun empleando tecnologías de captura y secues- tro de carbono, una planta de carbón podría reducir su intensidad de emisio- nes a 150 kg de CO 2 por mega watt/hora. 59 Es decir, que ni el gas natural, ni la tecnología de captura y secuestro que lo acompañan contribuirían al cumplimiento de los objetivos climáticos como frecuentemente se aduce. En materia de las implicaciones para la salud pública del uso del fracking, las advertencias científicas ya eran cuantiosas años antes del arribo de la “revolución shale” a México. 60 Ha sido una avalancha de investigaciones en esa dirección, así como de una amplia masa de organizaciones y comuni­ EPA, op. cit., p. 4. Cfr. Fatih Bironl, “Five Ways to Take Action on Climate Change”, en The Guardian, 3 de diciembre de 2016, disponible en , La IEA estima el promedio de intensidad global de emisiones en el sector eléctrico en 500 kg de CO 2 por mega watt/hora. 60 Véase Seth Shonkoff, Public Health Dimensions of Horizontal Hydraulic Fracturing: Knowled­ ge, Obstacles, Tactics and Opportunities. Report for the 11th Hour Project, University of Califor- nia, Berkeley, abril de 2012, disponible en . 58 59