LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 685

692 JOHN SAXE-FERNÁNDEZ, CÉSAR AUGUSTO DÍAZ OLIN de los recursos de “Norteamérica”, abriendo paso del America First al Ame- rica Only. Pero, ¿qué efectos tendría la adopción de la revolución shale en México? Según la EIA, en el norte del país se perforarían 60 mil pozos en pocas dé­ cadas y aunque son formaciones geológicas distintas a las de EU, es posible estimar las astronómicas cifras de miles de millones de litros de agua y de kilos de tóxicos: se utilizaría un billón (millón de millones) 800 mil millo- nes de litros de agua en un norte de México con crónico stress hídrico. 51 En materia de kilos de sustancias tóxicas, enlazadas con esa magna cantidad de agua a lo largo de varias décadas, la cifra ascendería a los 25 440 mi­ llones de kilos. Esa temible masa de agua, sustraída del consumo humano, agrícola e industrial-no fósil, y la enorme utilización de sustancias tóxicas (más de 500) representan gran amenaza a la salud pública, en particular a te- rritorios y bienes comunes de nuestras comunidades indígenas, ejidales y de pequeña y mediana agricultura 52 con efectos de enorme alcance como los que ya se han registrado sobre la población estadounidense. En ese caso, en- tre 2000 y 2013, 3 900 sistemas de agua públicos en EU tenían, al menos, un pozo hidrofracturado dentro de una milla de su fuente de suministro con la que se abastecieron a 8.6 millones de personas. Mientras, otros 3.6 millones de habitantes la obtuvieron de sistemas no públicos en condados con al menos un pozo hidrofracturado. 53 Por lo que, derivado de los datos an- teriores, al menos 12.2 millones de personas en EU han sido expuestas a la contaminación de sus fuentes de agua potable. Lo anterior permite dimensionar el riesgo a la salud pública por la expo­si­- ción de los habitantes al fluido de perforación. Esto es así debido a la cer- canía del pozos shale con los cuerpos de agua potable, al respecto, la propia EPA concluye que —en algunos casos— no hay separación entre la parte superior del pozo fracturado y la parte inferior de un cuerpo de agua pota- ble. De tal manera que, “cuando la producción de pozos de petróleo y gas hi- dráulicamente fracturados está localizada cerca o dentro de los recursos de agua potable, hay un mayor potencial en el ciclo del agua de la fracturación 51 Con alta probabilidad se sobreexplotarán los recursos hídricos subterráneos en regiones áridas para abastecer de agua a los operadores e incluso, el desvío de afluentes desde otros esta­ dos para enfrentar el déficit hídrico lo que supone mayor presión a la disponibilidad de agua. Sin contar los efectos del calentamiento global en la precipitación en el país. 52 Véase Francisco López Bárcenas, “La Segunda Etapa de la Revolución de los Ricos, la Re- forma Energética y los derechos de los Pueblos indígenas”, en Jaime Cárdenas Gracia (coord.), La Reforma Energética. Análisis y consecuencias, México, Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM/Tirant lo Bllanch, México, 2015, pp. 253-271. 53 EPA, Hydraulic Fracturing for Oil and Gas: Impacts from the Hydraulic Fracturing Water Cycle on Drinking Water Resources in the United States, EPA Office of Research and Development, Washington, 2017, p. 4.