LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 632
LAS REFORMAS DE MERCADO, EL TLCAN Y LA POLÍTICA AGROPECUARIA
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te, este resultado podría propiciar condiciones favorables para la agricultura
en pequeña escala y de autoconsumo, en un caso peculiar de crecimiento
con empobrecimiento (Barrett, 1998; Dyer et al., 2006, 2017). El mayor ries-
go es para quienes se han beneficiado del acuerdo comercial, destacando
los exportadores de frutas y hortalizas y, en menor grado, los comprado-
res de insumos importados, particularmente los de alimento pecuario. 25
Otros beneficiarios del estatus quo son los productores y empresas que
reciben subsidios del gobierno mexicano, ahora en riesgo. A lo anterior debe
añadirse que, después de cinco años de una reducción presupuestal conti-
nua, los márgenes de acción para la política interna del gobierno mexicano
son reducidos.
Por ello es también preocupante la posibilidad de que, ante la amenaza de
cancelación del acuerdo, el gobierno acepte condiciones con escaso be
neficio para el desarrollo agropecuario y rural del país. Si hace 25 años se
esperaba que la liberación trilateral generaría beneficios a los tres socios
comerciales, hoy no existe tal expectativa. La intención expresa de la rene-
gociación es crear condiciones más favorables para Estados Unidos a ex-
pensas de sus contrapartes comerciales, y específicamente reducir el
supuesto superávit sectorial mexicano. Concesiones que reviertan la ac-
tual balanza comercial agropecuaria —favorable a México por razones cir
cunstanciales— podrían generar grandes déficits para el país, al menos en
el corto plazo. 26 La preocupación es mayor por la incapacidad demostrada
del Estado mexicano para alcanzar los objetivos que justificarían la estrate
gia de modernización agropecuaria.
En 1994 esa estrategia preveía que el gobierno mexicano tendría la capa
cidad para compensar transitoriamente a los perdedores en la negociación
comercial (Levy y Van Wijnbergen, 2004) y así se procedió a financiar el
gasto de ASERCA, incluyendo el PROCAMPO. Ciertamente, el efecto de
la crisis macroeconómica de 1995 en el ingreso de la población mexicana,
fue menos pernicioso en la rural que en la urbana, pero ninguna de ellas
ha visto crecer su ingreso en los últimos 25 años. A diferencia de 1994, hoy no
existe la expectativa de mayores ventajas comparativas o ingresos fiscales a
través de un acuerdo renovado. Sin recursos adicionales para compensar
a los directamente afectados por nuevas reglas comerciales, la vía obligada
será reducir el apoyo a otros segmentos de la población. Así quizás se cierra
el ciclo de la estrategia modernizadora, en un contexto de obligada auste-
ridad —como en los años ochenta— y en las condiciones de ineficiencia y
Recuérdese que el gobierno mexicano ha encontrado justificación, en el pasado, para re-
ducir unilateralmente las barreras a la importación de maíz norteamericano.
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Se espera que el precio de los principales granos y oleaginosas crezca moderadamen-
te durante la próxima década (FAPRI-AMAP, 2017).
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