LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Seite 630
LAS REFORMAS DE MERCADO, EL TLCAN Y LA POLÍTICA AGROPECUARIA
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de una visión ingenua y obsoleta del sector, pues desde los años setenta, en
México se denomina oficialmente desarrollo rural a la actividad agropecua-
ria de pequeños productores en zonas de temporal y baja productividad,
en menosprecio de otros sectores de importancia creciente en la población
y economía rural del país. Por consiguiente, la política de desarrollo rural se
reduce, con magros resultados, a etiquetar recursos escasos para los agri-
cultores más desfavorecidos y los excluidos de apoyos más sustanciales
(Caballero, 2006; OECD, 2006; World Bank, 2009; Scott, 2010; Robles Ber-
langa et al., 2017).
Sobre este último punto, la SAGARPA se ha caracterizado por eludir sus
propios lineamientos, obstaculizando los presuntos esfuerzos por hacer
más progresiva la distribución de sus apoyos que siguen siendo altamente
regresivos. 21 Siendo difícil inferir la motivación de esta conducta a partir
exclusivamente de sus resultados, aún es posible solventar la incertidum-
bre recurriendo para ello a las palabras de Francisco Mayorga —titular de
la SAGARPA— en las administraciones de Fox y Calderón. En entrevista
de prensa, el funcionario declaró: “Si damos el subsidio a un productor de
Puebla que tiene 1.25 hectáreas no lo sacaremos de pobreza aun pagándole
al triple su maíz, y si lo comparamos con un productor de tierras de riego
de Sinaloa o Sonora, con mayor superficie y productividad, tiene un sub-
sidio con el que hace un doble o triple negocio”. 22 Desde luego que este
importante objetivo distributivo del gasto no es explícito en la documen-
tación y retórica oficial.
Otro punto álgido en la política estatal es la conservación de la biodiver-
sidad, particularmente la agrodiversidad. Quizás el caso más relevante es
el del maíz —principal cultivo en México—, cuyas variedades nativas han
sido amenazadas tanto por la contaminación de secuencias transgénicas
como por la pérdida de su diversidad. Sobra decir que la SAGARPA no ha
jugado un papel proactivo en ninguno de estos casos, pero incluso la par-
ticipación de agencias federales del sector ambiental ha sido de escaza
utilidad y, en ocasiones, contraproducente, por ejemplo, la del Instituto Na
cional de Ecología (INE, ahora Instituto Nacional de Ecología y Cambio Cli-
mático o INECC) y la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de
la Biodiversidad (CONABIO). En ninguno de estos casos, dichas agencias
han logrado identificar una problemática persistente, publicando en su
lugar evaluaciones conservadoras de la situación nacional (Ortiz-García et
21
No tiene justificación, por ejemplo, que la estratificación de que depende la Secretaría para
identificar a los productores en desventaja no sea capaz de distinguirlos en categorías de ingre-
so (véase SAGARPA-FAO, 2014).
22
Entrevista a Francisco Mayorga Castañeda, titular de la SAGARPA, La Jornada, 14 de no-
viembre de 2005.