LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | страница 590

LA EXCLUSIÓN DE LOS PRODUCTORES RURALES BAJO LA ÉGIDA DEL TLCAN 595 Los recursos del Fideicomiso Instituido en Relación a la Agricultura (FIRA) y de la Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero (FND), se destinan especialmente a los estados del norte y el Ba­ jío, pues Sinaloa, Jalisco, Chihuahua, Michoacán, Guanajuato y Tamaulipas concentran el 52.7% de los recursos, aun cuando sólo registran el 17.7% de las unidades (Robles, 2017:8). Podemos concluir que, a partir de 2008, ante la liberalización completa de los bienes agropecuarios en el TLCAN, se consolidó el dominio y su- bordinación de las empresas transnacionales sobre los productores rurales, mediante el incremento de los costos productivos y el establecimiento de precios no redituables. Esta situación se ha visto profundizada por las po­ líticas públicas, con lo cual los pequeños y medianos productores han sido orillados a la ruina y la desestructuración. Por esta razón, según datos del CONEVAL, la pobreza moderada en el medio rural se incrementó de 10.2 millones de personas a 11.6 millones de 2010 a 2016; mientras la población con al menos una carencia social, pasó de 25.4 millones a 26 en el mismo periodo (CONEVAL, 2017). Desde el inicio del TLCAN, quienes plantearon la renegociación del acuerdo comercial fueron las organizaciones campesinas, pues percibieron con toda claridad el daño que este Tratado traería a la producción nativa y a la soberanía alimentaria. Como señalamos, el movimiento “El campo no aguanta más” levantó co­mo demanda principal la renegociación del Tratado en 2002-2003, y en 2008 la campaña “Sin maíz no hay país” trató de impedir que se liberalizaran los productos más sensibles y exigió la moratoria del Tratado. Sin embargo, para sorpresa de todos, el 18 de mayo de 2017, el represen­ tante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, envió al Congreso la notificación oficial de la intención del Ejecutivo de iniciar negociaciones con México y Canadá con el fin de “modernizar” el TLCAN (Morales, 2017). Nadie hubiera imaginado 20 años atrás, que la iniciativa de renegociación vendría del propio gobierno de Estados Unidos. Naturalmente que las razo­ nes de las propuestas son diametralmente opuestas. Como es sabido, para el gobierno de Estados Unidos la problemática agropecuaria no es la más importante, pues expone como su preocupación el déficit comercial que tiene con México y en particular en relación a la cuestión automotriz. Sin embargo, en el ámbito agropecuario, ambos gobiernos se han enfo­ cado en la cuestión de las exportaciones mexicanas de hortalizas y frutales, dejando de lado el rubro de las exportaciones estadounidenses a nuestro país de granos básicos, leche y productos básicos. Justamente el tema que ha causado tanto daño a la agricultura mexicana.