LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 278

LA CONVERGENCIA ECONÓMICA. ¿RENEGOCIAR O NO RENEGOCIAR? 279 modelo de la oferta, esa tendencia mostraba una dirección contraria. La mano de obra mexicana perdió 0.5 puntos de ingreso, mientras que la estadou­ nidense ganó tres veces más. La situación del sector manufacturero en México es igual, aunque magnificada: la productividad de la mano de obra creció el doble que el salario real por trabajador. Desde este ángulo, el em­ pobrecimiento de los trabajadores mexicanos supera al de los estadouni­ denses, de manera que México no es responsable del “[…] saqueo a otros países que fabrican nuestros productos, se roban nuestras empresas y nues­ tros empleos” (Trump, 2017). La gran presencia de inversiones implica que los trabajadores mexicanos perdieron ingresos a favor del capital extranjero, básicamente de origen estadounidense, ya que Estados Unidos es el prin­ cipal inversionista extranjero en el país. Esta transferencia de ingresos por mano de obra al capital es consecuencia de haber convertido el tema sala- rial en el principal elemento de la competitividad internacional, de ahí que sea un costo de producción por recortar en lugar de un componente de la demanda agregada interna. Los salarios promedio reales para 2015 represen­ tan 75% de los de 1980, y los salarios mínimos reales sólo 35%. Esta caída del ingreso por mano de obra significa que los salarios promedio reales en las manufacturas mexicanas son inferiores a los de China, hecho que es irónicamente presentado como un logro en eficiencia productiva gracias a la liberalización y el TLCAN, como lo explica el ex secretario de Economía y principal negociador del TLCAN, Jaime Serra (Serra, 2014). ¿Quién depende de quién? Otro argumento ficticio es el que sostiene que el desventajoso comercio con México, China y otros países hizo a la economía estadounidense depen­ diente de sus socios comerciales. Esta aseveración no se corresponde con la realidad. La economía estadounidense es considerablemente menos abier­ ta que la mexicana, canadiense o china, y prácticamente la de todos los países de la OCDE. Estados Unidos parece una economía relativamente contenida, con relativamente limitada penetración de su mercado domés­ tico por parte de las importaciones y exportaciones comparativamente li­ mitadas (gráfica 4). México y Canadá son las más abiertas. La economía mexicana es 2.6 veces más abierta a la competencia en el mercado interno y externo que la estadounidense. Incluso la economía canadiense parece menos abierta que la mexicana. Es difícil, pues, entender la supuesta de­ pendencia de Estados Unidos en relación con México. Si bien México depen­ de mucho más del comercio, para Estados Unidos la demanda interna es más relevante.