LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 256

LA CONVERGENCIA ECONÓMICA. ¿RENEGOCIAR O NO RENEGOCIAR? 257 no relacionados con las causas de ésta (Rodrik, 1992). En efecto, la crisis de la deuda fue la oportunidad de llevar a cabo transformaciones políticas que desde tiempos atrás eran un pesado lastre que frenaba modernizar la econo­ mía, las instituciones y la sociedad; que estaba acabando con los elementos centrales del estado del bienestar y las políticas emanadas de los cam- bios constitucionales de 1917. Así, las transformaciones acometidas a partir de 1982 mutaron las relaciones entre el Estado y la sociedad, entre el capi­ tal y el trabajo, y entre distintas fracciones de uno y otro, todas ellas avaladas por promesas de mayor crecimiento, más estabilidad, bienestar sustentado en crecimiento sostenido de la productividad, del empleo y de los ingresos laborales. Todo ello conduciría a la convergencia de la economía mexicana con la estadounidense y al descenso de la migración. Nada más alejado de la realidad, como se corroboró 23 años después. A la fecha puede afirmarse que la mexicana es una economía plenamen­ te liberalizada: los flujos de capital, bienes y divisas entre ambos países son prácticamente libres. Si bien se ha reducido la inflación, los costos de los insumos, las tasas de interés y los costos laborales, crisis recurrentes han azotado la economía nacional (1986, 1994, 2008) y el PIB mexicano no se aceleró ni en relación a su propia historia ni respecto a Estados Unidos, ni a otros países en desarrollo y latinoamericanos. La migración se aceleró no­ tablemente desde 1994 y su reducción de los últimos años se explica más por el endurecimiento de la política migratoria estadounidense y la crisis de 2008, que por el acercamiento de los niveles de bienestar de uno y otro país. La prometida convergencia de los niveles de vida y desarrollo de Mé­ xico con los de Estados Unidos, no sólo no ha ocurrido sino por el contrario, se apartan cada vez más. Las razones alegadas por Donald Trump para imponer la renegociación del TLCAN son el déficit comercial y la pérdida de empleo en Estados Unidos. Lo inexplicable es que sin que se hubieran logrado los objetivos anuncia­ dos, el gobierno mexicano y algunos sectores de la sociedad defienden el modelo neoliberal implícito en el acuerdo, bajo el argumento de que pon­ dría a la economía mexicana a competir en un mar proceloso y descono­ cido, sin siquiera debatir las falsas premisas del presidente estadounidense ni recalcar que la economía mexicana, y no la estadounidense, asumió todo el costo de los cambios estructurales surgidos con el acuerdo. La crisis de 2008 evidenció las limitaciones del modelo neoliberal de oferta y del comercio internacional en la globalización, así como de los esquemas de integración de las economías nacionales en arreglos que im­ plican el traslado de las competencias nacionales a entes supranacionales no tomados en cuenta. Por otra parte, al poner en claro la intensificación de la desigualdad en los países desarrollados, restó valor teórico a la curva in­