LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 222

TLCAN, EXPORTACIÓN DE TRABAJADORES Y REMESAS 223 ralización y desregulación, lo que se enmarcaba claramente en la política neoliberal y no keynesiana, exactamente como señala el autor mencionado (Nápoles y Serrano, 2004). A continuación analizamos por qué la forma en la que se negoció el TLCAN, combinando inversión extranjera directa, maquila, subordinación a productos agroexportadores estadunidenses, no sólo impidió que se hi­ ciera realidad el objetivo inicial de cambiar exportación de trabajadores por mercancías, sino que esos sectores se articularon en forma tal que, ante la desnacionalización de la economía mexicana y la falta de una política industrial endógena, los gobiernos optaron por un modelo de trabajo expor­ tador cuyo componente de funcionamiento y permanencia son las remesas. Divisas que se han ido incrementando al punto de que se han convertido en un pilar de la economía mexicana. Por ello, la migración tendrá que continuar sus desplazamientos, pues el país depende de este recurso. Por eso sostenemos que se conformó una relación de dependencia perversa entre TLCAN y las remesas, que alimenta y amplía la subordinación y las asimetrías. Relación que los negociadores mexicanos actuales no piensan revertir, ya que se mantiene intacto el proyecto nacional basado en expor­ taciones con liberalización y desregularización enmarcado en la política neoliberal con enormes costos para los trabajadores mexicanos. L A INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA A PARTIR 1994 Y SUS CONSECUENCIAS A la inversión extranjera directa (IED) se le asignó un peso sustancial como eje del modelo y promotor del cambio. Efectivamente sus montos fueron importantes como se observa en la gráfica 1. Sin embargo los resultados no fueron los esperados. Tal como señala un informe de la CEPAL (2013), la mayor parte de la IED que llegó a América Latina y el Caribe en los últimos años no crearon capacidades productivas que permitieran la expansión del empleo. Señala que la IED que se dirige a las fusiones de compañías no sólo no crea empleo, sino que en ocasiones los destruyen y eso explica por qué sólo cinco de 100 nuevos empleos fue­ ron financiados por la IED. Situación que se confirma en el caso de México si observamos que la participación de las nuevas inversiones extranjeras (greenfield), que son consideradas las más productivas y por tanto generado­ ras de empleo, muestran una participación decreciente (gráfica 2). Adicionalmente hay que destacar que una parte esencial de la IED se dirigió a la industria maquiladora, cuyas consecuencias han sido bastante lesivas para la economía y para los trabajadores. Por un lado, porque ofre­