LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 198

EXPECTATIVAS, ESPEJISMOS Y REALIDADES DEL TLCAN 199 2018); y según las cifras de CONEVAL, el número de mexicanos “en po­ breza de patrimonio” pasó de 46.1 millones en 1992 a 66.1 millones en 2014, es decir un aumento de 20 millones de pobres. 8 Dado el decepcionante desempeño de la economía mexicana durante el periodo de operación del TLCAN, así como el severo deterioro del bienes­ tar de las mayorías nacionales durante este lapso, resulta evidente que el TLCAN no ha configurado un camino adecuado para el desarrollo de México. ¿Cuáles son entonces los argumentos para defender la continuidad del TLCAN desde México? E SPEJISMOS DEL TLCAN Y DEL NEOLIBERALISMO Los argumentos estelares para demostrar los enormes beneficios del TLCAN en nuestro país consisten en: 1) la enorme afluencia de inversión extran­- jera directa y 2) el crecimiento acelerado de las exportaciones manufac­- tu­reras. Más aún, quien en su calidad de secretario de Comercio firmó el TLCAN por parte de México, Jaime Serra Puche, sostiene que estas dos va­ riables son las únicas que deben ser tomadas en cuenta para evaluar los efectos del TLCAN en México. 9 Para empezar, además de recordar a Serra Puche las expectativas arriba citadas, creadas por el gobierno mexicano en términos de crecimiento económico, empleo, ingreso y bienestar que ad­ vendrían como resultado del TLCAN, cabe también recordarle lo que dice el “Preámbulo” del TLCAN, que enuncia las expectativas de los gobiernos de los tres países de América del Norte al firmar el TLCAN, entre ellas: “crear CONEVAL, Evolución de la pobreza por dimensiones de ingreso, 1992-2016, disponible en , consultado el 26 de marzo de 2018. Las cifras de la pobreza elaboradas por el CONEVAL para 2016 mediante una metodología diferente son muy cuestionables (véase Boltvinik, 2018). 9 “Los expertos suelen hacer sus comentarios [sobre el TLCAN] con base a un entendimiento comprensivo de los objetivos del alcance del Tratado, y juzgan sus resultados a la luz de las disposiciones que el texto contiene, mientras que la opinión menos especializada suele estar referida a una mejora en el desempeño general de la economía que, se esperaba, el Tratado produciría y que, se percibe, no ocurrió”. “Por ello, conviene recordar cuáles fueron los propó­ sitos fundamentales que México tenía al negociar el acuerdo que nos ocupa. Las dos razones fundamentales para negociar el TLC fueron la necesidad de impulsar el crecimiento de las ex­ portaciones no petroleras y de lograr un influjo más grande de inversión extranjera directa (IED) en el país”. Y paradójicamente Serra reconoce enseguida que éstos eran medios y no fines en sí mismos: “Lo primero —escribe Serra— para inducir una mayor generación de empleos en los sectores manufactureros, que utilizan intensivamente la mano de obra, y lo segundo, para complementar el ahorro interno que se había mostrado claramente insuficiente para financiar el crecimiento de la economía” (Serra Puche, Jaime, El TLC y la formación de una región. Un en­ sayo desde la perspectiva mexicana, México, FCE, 2015). 8