LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Seite 193

194 JOSÉ LUIS CALVA neral que incluyeron: formación de recursos humanos, construcción de infraestructura; integración de un sistema financiero funcional al desarro­ llo, mediante la creación de la banca nacional de fomento y la regulación y supervisión del sistema de banca comercial; desarrollo de un robusto sector energético público vinculado a las prioridades de la industrialización; y, desde luego, la creación del marco legislativo e institucional indispensable para regular el sano funcionamiento de los mercados. En tercer lugar, po­ líticas de fomento sectorial para impulsar el desarrollo de sectores y ramas productivas (industriales y agrícolas) consideradas prioritarias, mediante paquetes de instrumentos promocionales que incluyeron: regulación sec­ to­rizada del comercio exterior, otorgamiento de créditos preferenciales a las actividades prioritarias (a través de la banca nacional de desarrollo, o de la banca comercial mediante cajones de asignación selectiva de créditos con tasas de interés preferenciales fijadas por el banco central); regulación de la inversión extranjera con nichos reservados a la inversión nacional y compromisos de transferencia de tecnología; subsidios y es­tímulos a indus­ trias nuevas y necesarias, exenciones fiscales a industrias exportadoras y a inversiones elegibles; sistema de precios de garantía o so­por­te para las cose­ chas básicas; sistema de compras de gobierno favorable a la industria mexica­ na; y asociación gobierno-empresarios, con capital de riesgo, en proyectos agropecuarios e industriales específicos (Vernon, 1967; So­lís, 1970; Hansen, 1971; Wilkie, 1978; Ortiz Mena, 1998; Cárde­nas, 1996; Villarreal, 1988; Re­ yes Osorio, 1974). Bajo esa estrategia de desarrollo económico liderado por el Estado, el PIB creció a una tasa media del 6.1% anual durante el periodo 1935-1982, con un crecimiento acumulado de 1 592.7% en 48 años; y el PIB per cápita creció a una tasa media de 3.2% anual, con un crecimiento acumulado de 348% durante el mismo lapso, es decir, el PIB per cápita casi se quintuplicó en 48 años. En contraste, durante el periodo de operación del TLCAN (1994-2017) el PIB creció a una tasa media de 2.5% anual, con un crecimiento acumu­ lado de 83.1%; y el PIB per cápita creció a una tasa media del 1.2%, con un crecimiento acumulado de 33.5% durante 24 años (véase cuadro 1). Desde luego, estos resultados quedaron muy abajo de los sueños de grandeza de la tecnocracia neoliberal. 4 Como resultado de este pobre crecimiento económico, la hipótesis de que el TLCAN traería consigo la generación de suficientes empleos bien De manera puntual, Herminio Blanco, escribió: “El aumento en el ingreso real anual de la economía mexicana derivado del aumento en la rentabilidad de las exportaciones, propiciado por la desgravación arancelaria del Tratado, podría ascender a cerca de 3% del PIB, efecto muy significativo si se toma en cuenta su carácter permanente” (Blanco, 1994). 4