LA ECONOMÍA DE MÉXICO EN EL TLCAN: BALANCE Y PERSPECTIVAS FRENTE AL T VOLUMEN 19-LA ECONOMIA-VERSION DEFINITIVA-17-MAYO- | Page 125
LAS RAÍCES DE LA ORTODOXIA EN MÉXICO
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Un ejemplo interesante fue Gilberto Loyo:
[…] who became dean of the School of Economics in 1944, gave a great im-
petus to the career of being an economist by encouraging the employment of
economists in the Secretariat of Industry and Commerce, which he headed
in 1952 after leaving the deanship. Control of this agency by National School
of Economics graduates has continued until 1974. The establishment of a
federal Income Tax Department in the secretary of the treasury, which almost
exclusively employed economists. […] was soon directed consecutively by
National Economic School graduates. Lastly, when costudents and professors
recruited students, it was often into their own agencies. 41
Contra esta corriente de pensamiento, el proyecto liberal encabeza-
do por un grupo de empresarios construía instituciones alternativas.
En un artículo de la revista Tiempo del 15 de marzo de 1946 se citaba a
uno de los fundadores del ITM —cuya identidad no se especificaba—,
pero que era parte del llamado grupo BUDA (formado por los banqueros
Raúl Baillères, Salvador Ugarte, Mario Domínguez y Ernesto J. Amezcua)
que decía: “Necesitamos economistas liberales no contaminados de inter-
vencionismo, que defiendan nuestros intereses frente al estado”. 42
Y criticaba a la Escuela Nacional de Economía:
La Universidad Nacional y su Escuela de Economía hundidas en permanen-
te desorden, y por lo que hace a ésta última, poseída de una orientación esta-
tista, no puede garantizar la formación de técnicos bien capacitados, a los que
puedan confiarse sin temores posiciones en la banca y en los negocios priva-
dos. 43
A este juicio, Gilberto Loyo, quien era director de la Escuela Nacional
de Economía en ese momento y profesor de estadística y demografía en la
misma institución, contestó desde una perspectiva puramente académica:
Es falso que aquí se imparta una educación profesional sectaria. La libertad
de cátedra de la UNAM garantiza que la Escuela Nacional de Economía se
exponga a todas las corrientes del pensamiento, como en efecto ocurre. Lo
que pasa, eso sí, es que sí aspiramos a que el egresado de nuestro plantel sea
apto para servir a la nación y no a una clase social determinada. Lo que ocurre
igualmente, es que hemos dado a nuestros planes de estudio una homogenei
dad, de tal modo que el alumno puede emplear con eficacia sus conocimientos
Idem.
El Tiempo, 9 de agosto de 1946, pp. 33-34.
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“Economistas”, El Tiempo, 15 de marzo de 1946, pp. 29-30.
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