LA CORTE DE LUCIFER - OTTO RAHN La Corte de Lucifer - Otto Rhan | Page 278
construyó una casa de labor y un gran templo, que consagró a
Thor. El fiordo en aquellos tiempos estaba poco o nada poblado;
Thorolf tomó la tierra y a todo el contorno lo bautizó Thorsnes.
Tenía una fe tan acrisolada y profunda en el monte que estaba en
la península que le dio el nombre de Helgafell, Monte Santo, y
nadie que no estuviese limpio podía mirarlo. Dejó el monte como
lugar de paz: a nadie debía pasarle nada malo, ni a bestia ni a
hombre. La creencia de la familia de Thorolf era que todos ellos
fallecerían en el monte. Más tarde, Cuándo su hijo Thorstein
murió ahogado en el mar, éste también fue al monte, tal como lo
cuenta la saga Eyrbyggia. Allí dentro ardió el fuego y sonaron los
cuernos. A la vista del padre, el hijo tuvo permiso para ocupar un
candelecho.
Otros dos hombres, fornidos cual gigantes y a su vez expertos
en encantamiento, también arrojaron por la borda sus pilares de
candelecho al estar a la vista de Islandia. Estos hombres se
llamaron Lodmund y Bjolf. Su patria había sido Thulunes, en la
comarca noruega de Vors, al norte del fiordo Hardanger...
Repiquetea la campana para la hora del té de la noche. Son
las diez. Allá en casa ahora es medianoche, y las estrellas titilan
chispeantes; quizá la luna platee la tierra alemana. Aquí es
de día y seguirá siendo día. Durante semanas.
Llueve a cántaros y hay tormenta; las olas golpean contra
los ojos de buey herméticamente atornillados del comedor.
Sólo una docena de los setenta viajeros han acudido a tomar el
té. Platillos y tazas están insertos en cuadrados de madera
atornillados a la mesa, pero, pese a las precauciones, algunos
se hacen añicos. Como funámbulos se balancean los
camareros; el barco arfea mucho.
Estoy acostado en mi camarote, la cama sube y baja bajo mí,
por momentos es como si flotara en el aire; el barco cruje por