LA CORTE DE LUCIFER - OTTO RAHN La Corte de Lucifer - Otto Rhan | Page 273

todos mis caminos y carreras'. (Cervantes, el sabio encantador, no olvida a Rocinante, hermano consanguíneo de Pegaso.) Con éstos iba ensartando otros disparates (que para nosotros representan gaya ciencia). Todos al modo de los que sus libros le habían enseñado, imitando en Cuánto podía su lenguaje; y con esto, caminaba tan despacio, y el sol entraba tan apriesa y con tanto ardor, que fuera bastante a derretirle los sesos, si alguno tuviera. (El corazón de don Quijote era sano, y ante Dios el entendimiento cuenta menos que el corazón.) "Casi todo aquel día caminó sin acontecerle cosa que de contar fuese, [...] anduvo todo aquel día, y, al anochecer, su rocín y él se hallaron cansados y muertos de hambre; y que, mirando a todas partes por ver si descubriría algún castillo o alguna majada de pastores donde recogerse y adonde pudiere remediar su mucha necesidad, vio, no lejos del camino por donde iba, una venta, que fue como si viera una estrella (también los herejes vieron 'estrellas') que, no a los portales, sino a los alcázares de su redención le encaminaba. Diose priesa a caminar, y llegó a ella a tiempo que anochecía. "[...] Estaban acaso a la puerta dos mujeres mozas, destas que llaman del partido, con extraño contento llegó a la venta y a las damas, las cuales, como vieron venir un hombre de aquella suerte armado, con lanza y adarga, llenas de miedo se iban a entrar en la venta pero don Quijote, coligiendo por su huida su miedo, alzándose la visera de papelón y descubriendo su seco y polvoroso rostro, con gentil talante y voz reposada les dijo: -No fuyan las vuestras mercedes ni teman desaguisado alguno; que a la orden de caballería que profeso non toca ni atañe facerle a ninguno, Cuánto más a tan altas doncellas como vuestras presencias demuestran". Don Quijote le preguntó a una de las rameras "cómo se llamaba, porque él supiese de allí en adelante a quién quedaba obligado por la merced recebida, porque pensaba darle