LA CORTE DE LUCIFER - OTTO RAHN La Corte de Lucifer - Otto Rhan | Page 271
hallase (quizá quitando la causa, cesaría el efeto), y que dijesen que
un encantador se los había llevado, y el aposento y todo; y así fue
hecho con mucha presteza. De allí a dos días se levantó don
Quijote, y lo primero que hizo fue ir a ver sus libros; y como no
hallaba el aposento donde los había dejado, andaba de una a otra
parte buscándole. Llegaba adonde solía tener la puerta, y tentábala
con las manos, y volvía y revolvía los ojos por todo, sin decir
palabra; pero al cabo de una buena pieza, preguntó a su ama que
hacia qué parte estaba el aposento de sus libros. El ama, que ya
estaba bien advertida de lo que había que responder, le dijo:
-¿Qué aposento, o qué nada, busca vuestra merced? Ya no hay
aposento ni libros en esta casa, porque todo se lo llevó el mesmo
diablo.
-No era diablo -replicó la sobrina-, sino un encantador que
vino sobre una nube una noche, después del día que vuestra
merced de aquí se partió, y apeándose de una sierpe en que
venía caballero, entró en el aposento, y no sé lo que hizo dentro,
que al cabo de poca pieza salió volando por el tejado, y dejó la
casa llena de humo; y Cuándo acordamos a mirar lo que dejaba
hecho, no vimos libro ni aposento alguno [...].
-Señor tío -dijo la sobrina-, ¿no será mejor estarse pacífico en
su casa, y no irse por el mundo a buscar pan de trastrigo (tal
como Fausto cogió de los cabellos un capricho así), sin considerar
que muchos van por lana y vuelven tresquilados?
-¡Oh, sobrina mía -respondió don Quijote-, y Cuán mal que
estás en la cuenta! Primero que a mí me tresquilen (como se
trasquiló a los herejes) tendré peladas y quitadas las barbas a
Cuántos imaginaren tocarme en la punta de un solo cabello.
"No quisieron las dos replicarle más, porque vieron que se le
encendía la cólera. Es, pues, el caso que él estuvo quince días en
casa muy sosegado, sin dar muestras de querer secundar sus
primeros devaneos, en los cuales días pasó graciosísimos cuentos