LA CORTE DE LUCIFER - OTTO RAHN La Corte de Lucifer - Otto Rhan | Page 270

ciudad a orillas del Lahn, Runkel), que éstos en llegando a mis manos, han de estar en las del ama, y dellas en las del fuego, sin remisión alguna. "Y sin querer cansarse más en leer libros de caballería mandó al ama que tomase todos los grandes y diese con ellos en el corral. No se dijo a tonta ni a sorda, sino a quien tenía más gana de quemarlos que de echar en tela"(por lo tanto ella no era "tejedora"). Más adelante el barbero pregunta: "-Pero ¿qué haremos destos pequeños libros que quedan? "Estos -dijo el cura- no deben ser de caballería, sino de poesía. "Y abriendo uno vio que era La Diana de Jorge de Montemayor (del que en Francia aún hay ediciones para la juventud) y dijo, creyendo que todos los demás eran del mesmo género: -Éstos no merecen ser quemados, como los demás, porque no hacen ni harán el daño que los de caballerías han hecho; que son libros de entendimiento, sin perjuicio de tercero". Después continúa el barbero: "-Estos que siguen son El pastor de Iberia, Ninfas de Henares y Desengaños de celos. -Pues no hay más que hacer -dijo el cura- que entregarlos al brazo seglar del ama, y no me pregunten el porqué, que sería nunca acabar. "[...] Aquella noche quemó y abrasó el ama Cuántos libros había en el corral y en toda la casa, y tales debieron de arder que merecían guardarse en perpetuos archivos." (Para ser bien entendido, cito a Cervantes al pie de la letra.) "[...] Uno de los remedios que el cura y el barbero dieron, por entonces, para el mal de su amigo fue que le murasen y le tapiasen el aposento de los libros, porque Cuándo se levantase no los