LA CORTE DE LUCIFER - OTTO RAHN La Corte de Lucifer - Otto Rhan | Seite 222

y la divinidad puede descansar en sí. Este descanso divino tiene que ver con el reposo; la fuerza circulante hace que la divinidad ya redimida e invisible permanezca en equilibrio. Y un joven Dios domina visiblemente. El joven Dios reina, en las antiguas sagas de caballeros, sobre barones y hadas: sobre una caballería. La vida que éstos llevan es distinta de la de las criaturas humanas. El mundo en que moran no es un terrenal valle de las lamentaciones, sino un paraíso terrenal dominado por una corona y defendido por una lanza. Sólo quien permanece vigilante, combatiendo y defendiendo, mantiene la corona, permanece en el paraíso terrenal hasta que él, "redimido" por una juventud inminente, se puede poner al servicio de la corriente de la fuerza cósmica. Él vive hasta entonces, pero su vida es una obra de la interpretación, del respeto a la ley y del sucesor de aquel "Dios" que "flota" en el cielo: el sol. Su vida es una vida de Minne. Minne, que es la memoria, hace que aquellos que no olvidan su origen y su objetivo se asemejen a los dioses terrenales: igual a los dioses terrenos, como bien sabe decir la canción de "Wartburgkrieg". La Minne (Amor) conforta, porque en el recuerdo de su origen el hombre Minnende [amante] reconoce su objetivo final. Al recibir un hombre el "consuelo" de la Minne (consuelo que requiere, primero, la búsqueda, el error y la lucha), se ha puesto un nuevo "hábito": ha conseguido ser un "hijo de Dios". De aquí en adelante, él queda ligado con el anillo de la creación y con todo lo que se arrastra, anda, vuela, crece y muere. Él penetró con su espíritu, al que la fe le aclaró los ojos, incluso a los árboles y a las fuentes, cuyos secreteos ahora entiende. Él mismo se ha vuelto un espíritu del árbol o una náyade. Llega a comprender hasta la esencia de la piedra. La verdadera caballería y verdadera Minne, ambas, eran accesibles a todos. Para esto no era necesario ser nombrado conde o tener mucho dinero. La única condición era no ser un bastardo, sino un "puro". Ésta es la razón por la que Feirefiz, hermanastro de Parzival y mestizo, no