LA CORTE DE LUCIFER - OTTO RAHN La Corte de Lucifer - Otto Rhan | Page 163
de la antes tan armónica y agradable Ginebra entre el Jura, el Saleve
y el Voirons; se levanta en medio de un gran parque del que los
ginebrinos, antes con toda razón, se sentían orgullosos y cuya paz
deploran haber perdido: el parque Ariana. Con el nombre de
Ariana, aquella potencia que teje el destino y la historia del
mundo, se ha permitido un chiste.
Ariana es el antiguo nombre de Irán. Lo ostentó la región de los
parsis en conmemoración de un "país primitivo ario creado por
el dios luminoso", Ariana. Los escritos sagrados de los tiempos anti-
guos de los arios iraníes informan que cierto día surgió la "serpiente
del invierno", y el luminoso paraíso, donde los hombres eran felices
y donde ellos siempre vieron a la divinidad, se transformó en una
tierra fría, "fría para el agua, fría para la tierra, fría para la
vegetación". Por siempre habrá ahora allá "diez meses de invierno y
dos meses de verano". (Domina el clima ártico.) De Ariana llegaron
los hombres arios. También los indios arios supieron de esta
luminosa patria primitiva, el país de los uttarakuru,, de los hombres
del norte, la "Isla del Esplendor" a orillas del mar Blanco o mar
Lácteo, el "divino país de los arios". Ellos enseñaban: "Sé tu propia
luz, haz acciones, hazte sabio, sé más fuerte, y podrás entrar al
divino país ario".
Oh, ¡parque Ariana de Ginebra! Oh, ¡palacio de la Liga de
las Naciones!
Domingo de Ramos. La mañana se inunda de tañidos de campa-
nas calvinistas y papistas. Me acuerdo del tesoro cercano al
Montségur, cercano al bosque Tabor pirenaico, custodiado por ser-
pientes. Durante la misa, hoy se lo podría traer a la superficie...
Mi hospedera, oriunda de Viena, procura hacerme el mayor bien.
No sólo atiende constantemente mi bienestar corporal. También
teme por la salvación de mi alma. Me miró horrorizada Cuándo el
primer día le pedí sacar todos los santos de yeso y aquella molesta
oleografía que representa a Cristo con corazón sangrante. Desde
esa vez mi hospedera, me lo ha dicho, reza todas las mañanas en
la iglesia por la salvación de mi alma, después de prepararme un