LA CORTE DE LUCIFER - OTTO RAHN La Corte de Lucifer - Otto Rhan | Seite 144
"De los bienes relictos terrenales de la santa princesa arpadia en
Hungría, lo único que se conserva es un báculo engastado en
oro, en el tesoro de la iglesia archiepiscopal de Esztergom, que
fue labrado con madera del sencillo lecho de la santa."
Acerca de otros dos báculos sacados de la madera de la
armadura de la cama de Isabel y de sus reliquias, contaré tan pronto
como esté en mi patria. La santa Isabel ha sido "un consuelo y tesoro
del muchas veces pobre país de Hesse", además, como se asegura sin
fundamento, debe de haber sido "la dama del corazón" de
Tannhäuser.
R OSALEDAS DE B OLZANO
Desde hace semanas vivo sobre un pastizal alpino de verano
que está tan arriba en las montañas que ya al comenzar el
otoño, que transcurre ahora, se pueden ver copos de nieve
deslizándose desde ellas. Un paño blanco cubre las perfumadas
gencianas, las árnicas cuyos jugos curan muchos achaques, y la
casta rosa alpina. Este pastizal descansa, seguro de sí, entre el más
arriba y el más abajo. Se basta a sí mismo, ostensiblemente limitado
por escarpadas sobresalientes, y representa, como yo lo percibo, un
mundo encantado.
Encerrado por magníficas dolomitas, aunque esté alejado del
mundo, no es de ningún modo extraño al mundo. Y claramente
no lo es, porque él, sin estar ligado a eso que habitualmente se
llama "mundo", está unido a él. Para llegar a él hay que seguir un
empinado sendero sujeto a las faldas de montaña audazmente
salientes. Con frecuencia lo saltan espumosos torrentes como
queriéndole impedir que aúne las profundidades abismales con las
alturas eminentes. Pero sube, y, mientras más escarpada sea la
pared, más echa coléricos espumarajos la caída del agua, y más
impertérrito conduce él más arriba. Sabe que, pronto, sólo abetos
del tiempo tapizados de musgo impedirán mirar el pastizal con el
que se ha comprometido y por cuya causa él es.