Racó de l'escriptor
SUPERGIRL
Un día más, que empieza como cualquier otro, en la gran ciudad de Nueva York: la gente paseando ajetreada, de un lado a otro, una sinfonía de los clácsons de los coches, que suenan y suenan por el gran atasco en las calles, la típica escena de la interminable persecución, dada cada mañana, entre un perro callejero y un guardia de la perrera, el músico que vive en la esquina de la avenida y toca increíblemente bien el saxo rodeado de gente que lo escucha, y...¡El cansino despertador que emite el mismo ruido todos los días a las seis de la mañana: Beep, beep, beep!
- Ah, definitivamente, tengo que comprarme otro despertador...
Eso es lo que siempre digo, y lo que tardo una media de dos minutos en olvidar.
En fin, después de tomar mi rutinario café con leche, me despierto de verdad, veo la hora que es y me fijo en el detallito de que voy a llegar tarde, y de que mis jefes (o sea, todo el mundo, porqué yo soy “la becaria”) me van a echar la bronca. Entonces, todo lo que tendría que hacer en una hora, lo hago en cinco minutos.
En el trabajo, aprendo mucho; si, hoy, he aprendido que lo hago todo mal y que no sirvo para hacer de periodista, sino que debería presentar mi currículum para hacer del pisapapeles personal la Sra.Amorguie, o sea, la amargada que me ha tocado de jefa, pero, dejando mi apasionante trabajo aparte, hace unos días leí algo interesante: “Se buscan periodistas para el diario New York Times”...no os miento si os digo que ese cartel mal pegado en una farola fue la mejor noticia que recibí aquel día. En aquel momento se encendió una bombilla en mi cabeza, e inventé un plan genial: presentaría mi currículum en el New York Times, junto con una noticia, redactada por mi misma, sobre... ¡mi misma! ¡Ah, claro!, ¡Qué malos modales!... pero si no me he presentado aún... pues veréis, durante el día soy Kara Danvers, una inocente estudiante becaria; pero cuando los villanos acechan la ciudad, me convierto en... ¡SUPERGIRL!, ¡La heroína que lucha contra el mal de Nueva York!
Os gusta mi introducción, ¿eh? Sí, la verdad es que la he practicado mucho delante del espejo...
Pero, de todos modos, ese no es el caso que nos ocupaba. Como podréis imaginar, lo primero que hice cuando llegué a casa fue sentarme en el escritorio, pensar en la entrevista y plantarme delante del ordenador, cuestionándome:
-Si estuviera delante de la superherohína de mi ciudad, ¿Qué le preguntaría?
Pasó un buen rato hasta que vino la inspiración, una huésped muy bienvenida, e hizo que me vinieran un mar de preguntas, de manera instantánea.
-Pues, le pediría que me contase qué fue lo que cambió su vida:¿cómo pasó de ser una persona normal a Supergirl? ¿Por qué decidió que ayudar a los demás seria su nuevo oficio? -dije, escribiendo mientras hablaba.