COMISIÓN DE ECONOMÍA CIRCULAR
Por tanto, se observa una alta dependencia del agua embalsada y( en menor medida) de la subterránea, precisamente las más afectadas por los pronósticos sobre los efectos del cambio climático. Esto provoca que para el próximo ciclo de planificación se asuma que las demandas no van a ser satisfechas y que las asignaciones serán inferiores, por lo que las medidas de gestión serán fundamentales.
La disminución del agua superficial disponible, la protección de los acuíferos sobreexplotados supondrá que el volumen de agua para cubrir la demanda deberá ser complementado con otros recursos; aguas desaladas o regeneradas. Aunque de manera aislada, los planes hidrológicos contemplan la construcción de algunas presas más que reforzarán la capacidad de suministro. Existe todavía un gran potencial para el aprovechamiento de las aguas residuales tratadas como nuevo recurso de los sistemas.
Para hacer frente al cambio climático, son necesarias infraestructuras que aseguren la cantidad y calidad de agua, así como una gestión eficiente y resiliente ante fenómenos meteorológicos extremos.
Mejora de la calidad de las masas de agua
La sequía y otros efectos del cambio climático producen una disminución de la calidad de las masas de agua disponibles.
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La recarga planificada de efluentes permitiría mejorar la calidad de algunas masas de agua subterráneas y que los acuíferos almacenaran los excedentes de agua.
La construcción de las estaciones depuradoras de aguas residuales pendientes, de las plantas para el tratamiento de los vertidos en tiempos de lluvia y el control de la contaminación de origen difuso facilitarían el cumplimiento de los objetivos ambientales relativos a la calidad del agua.
Gestión del riesgo de inundación
Según el Plan de Gestión del Riesgo de Inundación de la Cuenca del Ebro se estima que en España se destinan 800M € a las pérdidas ocasionadas por las inundaciones, lluvias torrenciales o desbordamientos de ríos. Los episodios de lluvia extrema conllevan daños en edificaciones, infraestructuras y cultivos. Para minimizar los daños que producen estos fenómenos, se han elaborado programas de medidas. Las principales medidas de estos planes van dirigidas a disponer de sistemas de alerta que permitan minimizar los daños y a construir infraestructuras, encauzamientos y otras que permitieran laminar las avenidas. La capacidad en las redes de alcantarillado debería contemplar la absorción de estos volúmenes de agua procedentes de lluvias torrenciales u otras situaciones.