rramientas, pero con conceptos astronómi-
cos y actividades que les permita despertar
el apetito por la ciencia, y la curiosidad inte-
lectual, así como desarrollar las habilidades
de pensamiento y quehacer científico a las
y los más pequeños. “Con niños más moti-
vados y educados, vamos a hacer la revolu-
ción cuando esta generación que hoy tiene 4
años cumpla 25”.
La idea es que las parvularias puedan hablar-
le fenómenos cotidianos a los niños y niñas,
como las fases de la luna o las estaciones y,
de esta manera, que las y los más pequeños
puedan adquirir un cierto capital cultural en
astronomía.
El Dr. José Maza se ha dado cuenta de la
diferencia que existe cuando se realiza una
charla de divulgación. Recuerda un taller
que hizo en una escuela de escasos recur-
sos hace unos años. “Les pedimos a los niños
que dibujasen el cosmos; todos se imagina-
ron estrellas de 5 puntas como las que tiene
la bandera y lunas redondas como queques.
Durante los talleres les mostramos algunas
particularidades de los planetas del sistema
solar, como los anillos de Saturno, las cua-
tro lunas de Júpiter, la luna de la Tierra y sus
cráteres. Luego, les pedimos nuevamente
que se imaginasen el cosmos y lo dibujaran.
Hubo una diferencia grande entre los dibujos
del final con los iniciales”.
José Maza lleva varios años haciendo talleres
para profesores de enseñanza básica, pero
es la segunda ocasión que realiza charlas
a educadoras de párvulos. “El año pasado
hicimos un curso que resultó ser tremen-
damente exitoso porque las profesoras hi-
cieron muchas actividades, incluyendo una
obra de teatro. Esperamos que este año sea
igualmente fructífero”, concluye.
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