La Ciencia de Hacerse Rico
o al cuerpo; y también se equivoca uno si vive sólo para el intelecto y niega al cuerpo o al alma.
Todos conocemos las consecuencias desagradables de vivir para el cuerpo y negar tanto al alma como a la mente; y vemos que la vida verdadera significa la expresión completa de todo lo que el ser humano puede dar a través del cuerpo, de la mente y del alma. Se diga lo que se diga, ningún ser humano puede ser realmente feliz o estar satisfecho, a no ser que su cuerpo esté viviendo plenamente para cada función, y a no ser que lo mismo ocurra con su mente y con su alma. Donde hubiera alguna posibilidad no expresada, o una función no realizada, habrá un deseo insatisfecho. El deseo es la posibilidad que busca expresarse, o la función que busca realizarse.
Y el ser humano no puede vivir plenamente si su cuerpo no tiene buen alimento, ropa cómoda, y un refugio abrigado, además de sufi‐ciente descanso. El descanso y la diversión son también necesarios para su vida física.
Su mente no puede vivir en forma plena sin libros, sin acceso a la información y sin el tiempo suficiente para estudiarlos, sin la oportu‐nidad para hacer viajes y sin el tiempo para hacer observaciones, o sin compañía intelectual. Para vivir plenamente en su mente, debe tener recreaciones intelectuales, y necesita rodearse de todos los objetos de arte y la belleza que sea capaz de utilizar y apreciar.
Para que su alma viva a plenitud, debe tener amor; y el amor es una expresión negada por la pobreza.
La más grande felicidad de una persona se manifiesta cuando concede beneficios a sus seres queridos; el amor encuentra su expresión más natural y espontánea en el dar algo. La persona que no tiene nada para dar, no puede cumplir su función como cónyuge, como padre o madre, como ciudadano. Es en el uso de las cosas materiales, cuando el ser
El deseo es la posibilidad que busca expresarse, o la función que busca realizarse.
Para que su alma viva a plenitud, debe tener amor; y el amor es una expresión negada por la pobreza.
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