LA CAVERNA DE SARAMAGO Saramago, Jose - La caverna | Page 62
en la fulguración exaltada de un solo tono, o en su modulación
musical, estén presentes y vivos todos los otros, tanto los de los
colores que ya tienen nombre, como los que todavía lo esperan, de la
misma manera que una extensión de apariencia lisa podrá estar
cubriendo, al mismo tiempo que las manifiesta, las huellas de todo lo
vivido y acontecido en la historia del mundo. Toda arqueología de
materiales es una arqueología humana. Lo que este barro esconde y
muestra es el tránsito del ser en el tiempo y su paso por los espacios,
las señales de los dedos, los arañazos de las uñas, las cenizas y los
tizones de las hogueras apagadas, los huesos propios y ajenos, los
caminos que eternamente se bifurcan y se van distanciando y
perdiendo unos de los otros. Este grano que aflora a la superficie es
una memoria, esta depresión, la marca que quedó de un cuerpo
tumbado. El cerebro preguntó y pidió, la mano respondió e hizo. Marta
lo dijo de otra manera, Ya le ha cogido el tranquillo.
62