Fiestas y celebraciones
Vida Social
La Capitana Vida Social/9 de Noviembre de 1847
Vida social
La vida cotidiana de las mujeres estaba marcada por la religiosidad: ”misa diaria, novenas y todo tipo de actos devotos”, señala Peña de Bascary. En los templos no había bancos, así que ser costumbre que los sirvientes y esclavos cargaran alfombritas de iglesia y reclinatorios
En los bailes de damas y caballeros se danzaba al son de guitarras el pericón, el cielito y el cuando. “En las casas había diversos instrumentos musicales: arpas, violines y pianos”, cuenta la historiadora. Los juegos de naipes eran habituales en todas las esferas sociales.
Se intentó reprimirlos, dado el crecimiento de las apuestas, con escasos resultados.
En el Tucumán en el que se cocía la Independencia vivían unas 8.000 personas aproximadamente, en casas modestas y calles de polvo. Hacia 1812, la ciudad se iluminaba con faroles de papel que se colgaban al anochecer en el frente de las casas; pero en 1813 ya habían llegado las luminarias de cristal al espacio urbano. Son apenas algunas pinceladas del retrato social sobre el Tucumán del primer tercio del siglo XIX que han registrado diversas fuentes.
La plaza funcionaba como el centro social y comercial por excelencia. Todo lo que un ama de casa necesitaba lo encontraba allí, y en las escasas tiendas que había a su alrededor. Por las noches no era raro escuchar a grupos de jóvenes ofreciendo serenatas nocturnas o “andas de música”, comenta Sara Peña, en “San Miguel de Tucumán 1812, Vida cotidiana en Tiempos difíciles”. Y si de inseguridad hablamos, andar de noche tampoco era fácil entonces, ya que debido a la falta de iluminación y a la ausencia de policías se establecía la hora de “queda” a las 10 de la noche.
Por supuesto que todavía no se celebraba el día de la Independencia. La mayoría de los festejos correspondían a festividades de Santos y Patronos. La devoción principal era hacia el patrono San Miguel. “La ciudad se vestía de fiesta: se iluminaba la plaza y las calles con farolitos de papel”. También estaba la devoción a la Virgen de La Merced, que se remonta a la fecha de la fundación en Ibatín en 1565.
Además de los juegos de pelota o las carreras de jinetes, en las calles también se disputaban las batallas con harina en épocas de carnaval. Peña de Bascary cita la descripción que hizo Temple, un viajero inglés: “La principal diversión consistía en arrojar puñados de harina o almidón a los ojos desprevenidos. Todas las personas, hombres y mujeres, llevaban en sus bolsillos y esquinas de sus ponchos abundante depósito de esta munición cuyo precio aumentaba en el carnaval que se festejaba durante tres días sucesivos”.
Vestimenta de Clase Alta.
Vestimenta de Clase Baja.
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