LA 20 ANDA DICIENDO
–Soy afortunado: tuve y tengo buenos amigos. Pero el mejor, el más
noble que conocí, fue mi amigo Manuel Belgrano.
Pepita, confundiendo las letras, pide: –Contanos de ese señor
«Belgado».
El mejor, el más noble que conocí, fue mi amigo Manuel
Belgrano.
San Martín y Merceditas se ríen, pero la nieta menor no entiende por
qué y sigue diciendo: –Si nos hacés uno de tus cuentos, dejo de hacer
piruetas. Pero eso sí, abuelito, tiene que ser un cuento lindo, con detalles. Si no, no vale.
–Sí, con detalles –agrega Merceditas, a quien le divierten las ideas de su
hermana–. Además, si practicás y practicás contándonos cuentos, cada día te van a salir mejor, ¿o no?
–Es probable. Pero voy a empezar a contarlo cuando Pepita se siente –
dice José.
Pepita prácticamente aterriza a sus pies y exclama: –¡Listo, sentada!
José se hamaca un par de veces en su mecedora y hace crujir el piso de
madera. Piensa unos minutos hasta que comienza a contar: