LA 20 ANDA DICIENDO
“MI AMIGO BELGRANO” (FELIPE PIGNA)
–¡Dejá por un momento de treparte a los muebles y de hacer cabriolas,
Pepita, por favor! –le pide José a su nieta, que no para de dar vueltas y
saltar como un conejo por el salón.
–No soy Pepita, abuelo –dice la niña muy seria, estirándose la falda y
parándose como una bailarina–. ¿Ya lo olvidaste? ¡Soy la acróbata del Gran Circo de París!
–¡Bravo, señorita acróbata! ¿Puedo pedirle que sea un poco menos
revoltosa?
José no sale de la casa desde ayer. Por la noche no se sintió bien y hoy
estuvo lloviendo todo el día, así que se quedó sin su habitual paseo. Pero pese a los achaques, cumplió con sus rituales, y si no hubiese sido por esa tos que hace que se agite, hubiese salido a caminar con su paraguas.
Nada puede hacer que el general cambie sus rutinas. Por eso ahora está
leyendo en el salón, donde Pepita intenta pararse sobre sus manos