Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 83
guerra es un negocio que les enriquece. Sin embrago, no se conoce ningún país próspero en permanente guerra civil. Con esto quiero decir, que si bien hay sectores especialmente del agro relacionados con el paramilitarismo, terratenientes o narcotraficantes que invirtieron en tierras, con intereses en la guerra, puede haber otros sectores como las transnacionales o grupos empresariales nacionales que piensen que la paz les daría más rentabilidad que la guerra. Asimismo, el logro de la paz, mandaría una señal positiva hacia el resto del mundo, por lo que alguien podría pensar que ése es el mejor escenario para el éxito de la Confianza Inversionista:“ vencer sin combatir”.
4. Consideraciones Finales
Tras el capítulo en el que expusimos, tanto el contexto del triunfo de Uribe en 2002 como el marco de reforma neoliberal en el que dicho triunfo se inscribe, analizamos el uribismo como fenómeno político y como proyecto en el poder. El objetivo del mismo era lograr, como afirmamos en la introducción, una mínima base sobre la que fundamentar la discusión posterior, pues para tener una idea de la dimensión y el significado de las críticas de Uribe a Santos era imprescindible saber desde qué lugar se hacían esas críticas.
Posteriormente, expusimos los principales temas de la controversia y una pequeña síntesis de lo que es y representa Juan Manuel Santos. Es cierto que en una investigación de mayor alcance sería preciso profundizar en este tema. Pero dado el carácter exploratorio de este trabajo y sus limitaciones, consideramos suficiente presentar algunas cuestiones fundamentales, que nos sirvieran como un punto de apoyo lo suficientemente firme para poder enfrentar las dos hipótesis aparentemente opuestas.
En este sentido, y retomando el objetivo de este trabajo, podríamos estar de acuerdo que entre el proyecto de Uribe y el de Santos no hay discontinuidades abruptas, en tanto en cuanto ambos están de acuerdo en un modelo económico neoliberal de enclave minero-exportador, entre otras cuestiones. Pero dicho esto, pensamos que no es una conclusión interesante ya que, en realidad, nos dice algo que podemos conocer sin realizar un esfuerzo intelectual como el que supone un trabajo de esta índole. Es por ello que, sin rechazar lo anterior, la segunda hipótesis que afirmaría que tras la confrontación Uribe-Santos se reflejan contradicciones en el bloque de poder dominante, es más atractiva y fructífera, desde el punto de vista que nos permite hacernos más preguntas y conocer las dinámicas dentro del bloque dominante y también en la sociedad en general.
Asimismo, otra idea importante que se desprende del trabajo, es la necesidad de contemplar los cambios y los procesos más amplios que se dan en el contexto internacional y regional. Ello nos permite relacionar la coyuntura, en este caso de Colombia, con otras coyunturas regionales que, aunque diferentes, están afectadas por los mismos procesos que se desarrollan a escala internacional permitiéndonos observar nuevos ángulos del problema.
Por lo tanto, y para finalizar, concluimos que la confrontación entre Álvaro Uribe y J. M. Santos refleja contradicciones y realineamientos dentro del bloque dominante. En este sentido, pensamos que el proyecto de Santos puede ser visto por diferentes sectores del bloque de poder como una“ variante blanda” de la Política de Seguridad Democrática y Confianza Inversionista, capaz de ejercer una dirección exitosa del bloque en su conjunto. Los cambios en el panorama internacional perjudican a la“ variante dura” que representa el uribismo, ya que argumentamos que hubo un conjunto de factores circunstanciales – como la Guerra contra el terrorismo-, que contribuyó intensamente a que éste fuera visto como capaz de dirigir el bloque de poder. El fracaso de la ofensiva neoconservadora global de EEUU y el giro a la izquierda en Latinoamérica, obstruyen las posibilidades de éxito del uribismo. Además, en el